{"id":13625,"date":"2020-10-02T18:02:03","date_gmt":"2020-10-02T16:02:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/?p=13625"},"modified":"2021-05-13T18:30:33","modified_gmt":"2021-05-13T16:30:33","slug":"la-cuestion-biblica-el-p-marie-joseph-lagrange-y-el-magisterio-de-la-iglesia-or-el-dr-miguel-antonio-barriola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/?p=13625&lang=es","title":{"rendered":"La cuesti\u00f3n b\u00edblica, el P. Marie-Joseph Lagrange y el Magisterio de la Iglesia or el Dr. Miguel Antonio Barriola"},"content":{"rendered":"<div class=\"fcbkbttn_buttons_block\" id=\"fcbkbttn_left\"><div class=\"fcbkbttn_button\">\n\t\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/\" target=\"_blank\">\n\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/mj-lagrange.org\/wp-content\/plugins\/facebook-button-plugin\/images\/standard-facebook-ico.png\" alt=\"Fb-Button\" \/>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div><div class=\"fcbkbttn_like \"><fb:like href=\"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/?p=13625&lang=es\" action=\"like\" colorscheme=\"light\" layout=\"standard\"  width=\"225px\" size=\"small\"><\/fb:like><\/div><\/div><p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistafeyrazon.wordpress.com\/2008\/08\/01\/025-03\/\">https:\/\/revistafeyrazon.wordpress.com\/2008\/08\/01\/025-03\/<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/mj-lagrange.org\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/P.-Lagrange-en-1913.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-9390\" src=\"https:\/\/mj-lagrange.org\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/P.-Lagrange-en-1913-300x284.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"284\" srcset=\"https:\/\/mj-lagrange.org\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/P.-Lagrange-en-1913-300x284.jpg 300w, https:\/\/mj-lagrange.org\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/P.-Lagrange-en-1913.jpg 474w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #993300;\">In <em>Revista y Raz\u00f3n<\/em> 2008\/08\/02<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #993300;\"><em>Omne verum a quocumque dictature a Spiritu Sancto est<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #993300;\">\u00ab\u00a0Toute v\u00e9rit\u00e9 d&rsquo;o\u00f9 qu&rsquo;elle vienne proc\u00e8de du Saint-Esprit\u00a0\u00bb( St Thomas).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #993300;\"><strong>Antecedentes<\/strong><\/span><\/p>\n<p>\u201cHablando se entienden los hombres\u201d, asegura la sabidur\u00eda popular. Pero, tambi\u00e9n nos advierte la experiencia sobre la palabra mendaz y el discurso artero y enga\u00f1oso.<\/p>\n<p>Dios, al dirigirnos su palabra, la entrega tambi\u00e9n a este posible empleo ambiguo, por parte de sus destinatarios y, por lo mismo, procur\u00f3 ofrecer correctivos ante posibles tergiversaciones de su mensaje. Ya amonestaba Ezequiel, acerca de los falsos profetas: \u201cDicen: \u201cAs\u00ed habla el Se\u00f1or\u201d, cuando el Se\u00f1or no hab\u00eda hablado.\u201d<a name=\"_ftnref1\"><\/a>[1]<\/p>\n<p>Semejantes confusiones en la comprensi\u00f3n de la Palabra de Dios, la Biblia, surgieron y seguir\u00e1n levantando cabeza a lo largo de la historia.<\/p>\n<p>Con el fin de brindar una br\u00fajula ante tales posibles torbellinos hermen\u00e9uticos, prometi\u00f3 Jes\u00fas a los suyos la especial asistencia del Esp\u00edritu Santo, quien tendr\u00e1 el encargo de \u201cguiar hacia toda la verdad.\u201d<a name=\"_ftnref2\"><\/a>[2]\u00a0a los disc\u00edpulos. Se comprende as\u00ed la necesaria funci\u00f3n del magisterio aut\u00e9ntico e infalible de la Iglesia.<\/p>\n<p>Pero, \u201cinfalibilidad\u201d no equivale a \u201comnisciencia\u201d y la asistencia del Esp\u00edritu no quiere decir ausencia de b\u00fasqueda, estudio y trabajo. Hasta tanteos y disposiciones transitorias. As\u00ed los Ap\u00f3stoles, conscientes de la superior ayuda divina, decretaron: \u201cEl Esp\u00edritu Santo y nosotros mismos hemos decidido,\u201d<a name=\"_ftnref3\"><\/a>[3]\u00a0liberando de la circuncisi\u00f3n a los convertidos procedentes del paganismo. Aunque, conjuntamente imponen la abstenci\u00f3n de \u201ccomer carne sin desangrar\u201d, observancia que desaparecer\u00eda con el cambio de las circunstancias.<\/p>\n<p>El caos interpretativo se volvi\u00f3 may\u00fasculo, en tiempos de la Reforma luterana, con su principio del \u201clibre examen\u201d, expresando el ansia de sacudirse la tutela de los genuinos maestros y la auscultaci\u00f3n de la venerable Tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica.<\/p>\n<p>Semejante talante comenz\u00f3 a infiltrarse tambi\u00e9n en la Iglesia cat\u00f3lica, de manera virulenta y da\u00f1ina, en la \u00e9poca de la crisis modernista, que nos proponen repasar estas jornadas.<a name=\"_ftnref4\"><\/a>[4]\u00a0P\u00edo X consider\u00f3 hasta tal punto delet\u00e9reo a este movimiento, que lo defini\u00f3 como \u201cel agregado de todas las herej\u00edas.\u201d<a name=\"_ftnref5\"><\/a>[5]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #993300;\"><strong>La Question Biblique<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Ahora bien, todo comenz\u00f3, justamente, a partir de la interpretaci\u00f3n de la Sagrada Escritura entre cat\u00f3licos, ansiosos de no quedarse atr\u00e1s en sus aportes respecto al apabullante mundo productivo del protestantismo, sobre todo alem\u00e1n.<\/p>\n<p>En efecto, seg\u00fan recuerda Luis Alonso Sch\u00f6kel, \u201clos escrituristas protestantes de hace medio siglo ignoraban por sistema toda la producci\u00f3n de los cat\u00f3licos. Exist\u00eda una norma que sonaba: \u201ccatholica non leguntur\u201d; si la norma no se hubiera formulado, se podr\u00eda hablar de ignorancia o desinter\u00e9s; pero pronunciada, ha de interpretarse como desprecio altivo, no justificado por la distancia de m\u00e9rito cient\u00edfico.\u201d<a name=\"_ftnref6\"><\/a>[6]<\/p>\n<p>A este complejo de inferioridad se debe la fascinaci\u00f3n del principal protagonista en esta profunda conmoci\u00f3n, Alfred Loisy, frente las publicaciones protestantes. As\u00ed, en una carta a Albert Houtin declarar\u00e1 que sus escritos pretenden impulsar \u201cuna reforma no solamente de los estudios eclesi\u00e1sticos sino de la ense\u00f1anza cat\u00f3lica en general, y de lo que he llamado el r\u00e9gimen intelectual de la Iglesia. A este respecto mi posici\u00f3n es la misma que la de los protestantes liberales.\u201d\u00a0<a name=\"_ftnref7\"><\/a>[7]<\/p>\n<p>R\u00e1pidamente su ense\u00f1anza y sus escritos comenzaron a ser \u00e1speramente debatidos. Fue para defender a este profesor del Instituto, del que era rector, que Mons. M. d\u00b4Hulst public\u00f3 en Le Correspondant el 25 de febrero de 1893 su art\u00edculo \u201cLa question biblique\u201d, que deb\u00eda provocar la enc\u00edclica\u00a0<em>Providentissumus<\/em>\u00a0de Le\u00f3n XIII.<a name=\"_ftnref8\"><\/a>[8]<\/p>\n<p>Se palpa hasta qu\u00e9 punto los asuntos b\u00edblicos vinieron a ser la chispa que desencaden\u00f3 el incendio, en esta consideraci\u00f3n de A. Loisy: \u201cLa cuesti\u00f3n b\u00edblica llega a ser la cuesti\u00f3n religiosa en un sentido mucho m\u00e1s amplio de lo que se ha entendido hasta ahora. Se estudia el fen\u00f3meno religioso humano en todas sus manifestaciones. La filosof\u00eda general de esta historia no est\u00e1 todav\u00eda constituida, y no puede formarse sino poco a poco, perfeccion\u00e1ndose y corrigi\u00e9ndose a medida de los progresos cumplidos en el conocimiento de los hechos.\u201d<a name=\"_ftnref9\"><\/a>[9]<\/p>\n<p><span style=\"color: #993300;\"><strong>El P. Lagrange, O.P., pionero humilde y obediente<\/strong><\/span><\/p>\n<p>En el panorama de estas turbulencias, quisi\u00e9ramos poner de relieve la gigantesca figura del P. Marie-Joseph Lagrange, a quien sin duda alguna se debe el rejuvenecimiento y prestigio que, lenta pero firmemente, fue reconquistando la ex\u00e9gesis b\u00edblica cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>Bajo la protecci\u00f3n sin reservas de Le\u00f3n XIII y de su secretario el Cardenal Rampolla, el P. Lagrange emprendi\u00f3 una empresa cicl\u00f3pea, a la que cabe contar, con toda seguridad, como \u201cla primera y m\u00e1s importante de las iniciativas cat\u00f3licas de este per\u00edodo,\u201d<a name=\"_ftnref10\"><\/a>[10]\u00a0o sea, la fundaci\u00f3n de \u201cl \u2018\u00c9cole pratique d\u2019\u00e9tudes bibliques\u201d, centro de ense\u00f1anza superior exeg\u00e9tico, establecido en Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Rodeado de c\u00e9lebres colaboradores y especialistas (Vincent, Dhorme, Batiffol, del clero secular y otros) fund\u00f3 la Revue Biblique, que muy r\u00e1pidamente lleg\u00f3 a ser un hogar extremadamente vivo de trabajos b\u00edblicos cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>Desde sus comienzos la publicaci\u00f3n tom\u00f3 una actitud de avanzada y a la vez atenta a los datos teol\u00f3gicos. Abord\u00f3 francamente muchos problemas dif\u00edciles: naturaleza de la inspiraci\u00f3n; primeros cap\u00edtulos del G\u00e9nesis; fuentes de los evangelios. Ubicada en el centro mismo del escenario b\u00edblico, sigui\u00f3 de cerca la arqueolog\u00eda palestina, jugando en este campo un papel capital. Sus an\u00e1lisis de obras cient\u00edficas publicadas por la cr\u00edtica protestante se distinguieron siempre por la objetividad serena y la discusi\u00f3n competente.<\/p>\n<p>Esa sabia actitud de di\u00e1logo entre los \u201cnova et vetera,\u201d<a name=\"_ftnref11\"><\/a>[11]\u00a0caracteriz\u00f3 el sano equilibrio, mantenido hasta el hero\u00edsmo, por el P. Lagrange.<a name=\"_ftnref12\"><\/a>[12]\u00a0Porque despu\u00e9s de la feliz etapa de los comienzos, durante el sucesivo pontificado de S. P\u00edo X, el P. Lagrange tuvo que sufrir muchas e injustas incomprensiones, de modo que la Iglesia entera y, en especial, los escrituristas cat\u00f3licos, a \u00e9l y a su abnegado tes\u00f3n le deben los logros obtenidos a costa de un sostenido sacrificio.<\/p>\n<p>Tal como lo compendia felizmente Jean Levie: \u201cLa ex\u00e9gesis contempor\u00e1nea recoge los frutos de este esfuerzo; tanto los intentos aventurados como las excesivas timideces nos iluminan hoy d\u00eda; los hombres deben tantear, errar al azar, titubear, antes de encontrar la ruta. Esta b\u00fasqueda ansiosa, que se prosigui\u00f3 a trav\u00e9s de la lucha de ideas y de tendencias, a veces muy ardua, merece ser examinada m\u00e1s cercanamente\u2026. Es en el choque saludable de los pensamientos humanos que se realiza en todo orden la marcha hacia delante; \u00e9sta llega a la meta m\u00e1s r\u00e1pida y eficazmente en la medida misma en que los esp\u00edritus se manifiestan m\u00e1s abiertos y comprensivos de las ideas del otro, m\u00e1s libres de violencias partidistas y fanatismos estrechos. Por desgracia no fue siempre \u00e9ste el caso en la lucha exeg\u00e9tica de estos a\u00f1os de crisis; pero la Iglesia cont\u00f3 entonces con hombres de fe profunda y de sentido cr\u00edtico penetrante, combatidos sin duda al comienzo, probados a veces por medidas eclesi\u00e1sticas penosas, pero en los cuales la Iglesia, en su autoridad y fieles, reconoci\u00f3 poco a poco los verdaderos int\u00e9rpretes de su doctrina y a los cuales ella cada vez m\u00e1s manifest\u00f3 su confianza; el m\u00e1s grande entre ellos en esta \u00e9poca nos parece ser, desde el punto de vista exeg\u00e9tico, el Padre Marie-Joseph Lagrange, O. P.\u201d<a name=\"_ftnref13\"><\/a>[13]<\/p>\n<p><span style=\"color: #993300;\"><strong>El fructuoso Calvario del P. Lagrange<\/strong><\/span><\/p>\n<p>\u201cTodo comienzo es dif\u00edcil\u201d, enuncia un refr\u00e1n alem\u00e1n<a name=\"_ftnref14\"><\/a>[14]\u00a0y, para los altos ideales cient\u00edficos del P. Lagrange, sus inicios fueron arduos desde todo punto de vista, pero el m\u00e1s doloroso provino de los prejuicios, que se fueron multiplicando en torno a sus investigaciones b\u00edblicas dentro de la misma Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>Empezando, con breves pantallazos, desde lo m\u00e1s precario, recuerdan sus bi\u00f3grafos c\u00f3mo en Jerusal\u00e9n no hab\u00eda ni profesores, ni biblioteca, ni dinero. Tuvo que fundar su Escuela B\u00edblica, ubic\u00e1ndola en un antiguo matadero municipal.<\/p>\n<p>Comenta acertadamente Jean Guitton: \u201cHe encontrado en esta historia parad\u00f3jica la ley que rige las fundaciones m\u00e1s duraderas. Esta ley exige que los comienzos sean adversos y motivo de contradicci\u00f3n.\u201d<a name=\"_ftnref15\"><\/a>[15]<\/p>\n<p>El 15 de noviembre de 1890, se inauguraba la Escuela con un discurso de Lagrange, mientras sus colaboradores contemplaban perplejos las argollas del antiguo matadero, que todav\u00eda colgaban de la pared. El P. Vincent recordar\u00eda en 1938: \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1is, oyentes de aquella generaci\u00f3n inicial? \u00bfHab\u00e9is olvidado la sala de las anillas, el \u00fanico mapa, la mesa alrededor de la cual nos api\u00f1\u00e1bamos durante dieciocho meses en un feliz codo a codo, la solitaria pizarra en la que se clavaban nuestros ojos? All\u00ed Lagrange, solo, ense\u00f1aba hebreo, \u00e1rabe, asirio, historia y arqueolog\u00eda.\u201d<a name=\"_ftnref16\"><\/a>[16]<\/p>\n<p><span style=\"color: #993300;\"><strong>Origen del m\u00e1s profundo dolor<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Aquellas incipientes penurias econ\u00f3micas en nada se comparan con las espirituales, que sobrevendr\u00edan por parte de las sospechas acumuladas por mentes estrechas contra los trabajos de Lagrange.<a name=\"_ftnref17\"><\/a>[17]<\/p>\n<p>Entre \u00e9stos, un hito importante en el progreso de la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica fueron las \u201cconferencias de Toulouse\u201d, (la \u00faltima de las cuales tuvo lugar el 11 de noviembre de 1902), publicadas al a\u00f1o siguiente. Se trata de\u00a0<em>La M\u00e9thode Historique<\/em>.<\/p>\n<p>S\u00f3lo que un d\u00eda antes, se editaba en Paris el libro de Alfred Loisy,\u00a0<em>L\u2019\u00c9vangile et l\u2019\u00c9glise<\/em>, que provoc\u00f3 la explosi\u00f3n modernista.<\/p>\n<p>En medio de ese clima, el libro de Lagrange recibi\u00f3 grandes aprobaciones, pero levant\u00f3 tambi\u00e9n una viva oposici\u00f3n, siendo el adversario m\u00e1s encarnizado el jesuita belga P. Alphonse J. Delattre, quien dio a luz una publicaci\u00f3n enteramente dirigida contra este reciente estudio de Lagrange.<a name=\"_ftnref18\"><\/a>[18]<\/p>\n<p>El Padre comenta: \u201cEra un hecho muy grave este ataque de un orientalista honorablemente conocido, cuya colaboraci\u00f3n yo mismo hab\u00eda ambicionado. Y el peligro me pareci\u00f3 todav\u00eda mayor, cuando me enter\u00e9 de que el Santo Padre hab\u00eda le\u00eddo la obra y hab\u00eda llamado enseguida al P. Delattre como profesor de la Universidad Gregoriana.\u201d<a name=\"_ftnref19\"><\/a>[19]<\/p>\n<p>Sin embargo, hab\u00eda notorias diferencias, que no permit\u00edan alinear a Lagrange junto con Loisy, tal como \u00e9l mismo lo pone de relieve: \u201cNo pod\u00eda uno equivocarse. Si Monse\u00f1or Loisy, se negaba, por excelentes razones, a reconocer al Cristo del Evangelio en el Cristo edulcorado de los protestantes,<a name=\"_ftnref20\"><\/a><a href=\"#_ftn20\">[20]<\/a>\u00a0vestido seg\u00fan la moda del protestantismo liberal, si manten\u00eda contra un individualismo disolvente la noci\u00f3n de Iglesia, en s\u00edntesis esta Iglesia no hab\u00eda sido fundada por Jes\u00fas, que no lleg\u00f3 a ser Dios sino por una transformaci\u00f3n de la fe primitiva. Ella no lo salud\u00f3 como Cristo, cualidad que es debida a la fe en su resurrecci\u00f3n, fundada a su vez en las apariciones de un fantasma. A tal punto era clara (mi diferencia con Loisy), que me compromet\u00ed a decirlo a los lectores de la Revue Biblique tan pronto como tuviera la oportunidad. Fue mi primera preocupaci\u00f3n\u2026 Hubo el tiempo de hacer aparecer una recensi\u00f3n de veinte p\u00e1ginas en el n\u00famero de abril.\u201d<a name=\"_ftnref21\"><\/a>[21]<\/p>\n<p>Justamente, en la segunda edici\u00f3n de sus conferencias acerca del m\u00e9todo hist\u00f3rico (1904), a\u00f1adi\u00f3 un ap\u00e9ndice sobre<em>\u00a0J\u00e9sus et la critique des \u00e9vangiles<\/em>.<\/p>\n<p>All\u00ed nos encontramos con perspectivas n\u00edtidamente cat\u00f3licas, como cuando escribe: \u201cSi se objeta que Monse\u00f1or Loisy se pone en contradicci\u00f3n con la fe de ayer, se responde que desde ahora apela \u00e9l a la fe de ma\u00f1ana. \u00a1Las ideas de evoluci\u00f3n y de progreso tienen tan profunda raigambre en el mundo moderno!<\/p>\n<p>Desgraciadamente, no ha dejado de ser verdad que este intento toca imprudentemente a las partes vitales del cristianismo; y muchos ya han concluido que si esta construcci\u00f3n hist\u00f3rica se sostiene, el dogma queda destruido. Pese a la buena voluntad de Monse\u00f1or Loisy de concordarlo todo, despu\u00e9s de haberlo le\u00eddo, se cree entrever una oposici\u00f3n irreductible entre la historia y el dogma.\u201d<a name=\"_ftnref22\"><\/a>[22]<\/p>\n<p>Lagrange en su respuesta, ha adelantado puntos de apoyo importantes, a los que echar\u00e1 mano la Teolog\u00eda Fundamental de la actualidad.<\/p>\n<p>As\u00ed, ante la pretensi\u00f3n de Loisy, de que Jes\u00fas no pod\u00eda prever \u201csiglos infinitos\u201d antes de la consumaci\u00f3n del mundo,<a name=\"_ftnref23\"><\/a>[23]\u00a0replicaba Lagrange: \u201cNo se afirmar\u00e1 a la ligera que Jes\u00fas ha reservado siglos infinitos antes del fin del mundo, porque \u00e9l ha dicho bastante claramente, que hab\u00eda que ponerse a trabajar sin preocuparse de los c\u00e1lculos apocal\u00edpticos, de los que \u00e9l nada quer\u00eda saber; tampoco se dir\u00e1, con Monse\u00f1or Loisy, que el sentido pr\u00f3ximo de sus exhortaciones era el desapego hacia un mundo, que iba a acabarse.\u201d<a name=\"_ftnref24\"><\/a>[24]<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os antes que A. Schweitzer,<a name=\"_ftnref25\"><\/a>[25]\u00a0puso Lagrange el dedo en la llaga de los presupuestos cargados de subjetivismo, con que trabajaba la cr\u00edtica hist\u00f3rica sobre los Evangelios.<\/p>\n<p>\u201cEl error de la cr\u00edtica \u2013comprueba Lagrange\u2013 despu\u00e9s de haber reconocido estos hechos (o sea \u2013agregamos\u2013, que los evangelistas no persegu\u00edan una cr\u00f3nica detallista ni la transmisi\u00f3n exacta de las palabras, teniendo cada uno su enfoque propio) ha sido tratar de reconstruir ella misma esta historia. Lo que les pas\u00f3 a los evangelistas, y bien se puede decir en una medida tan d\u00e9bil, se produjo aqu\u00ed en grande: seg\u00fan su propia idea de Jes\u00fas, cada uno ha reconstruido la vida de Jes\u00fas. \u00a1Cuando se desesperaba que se pudiese llegar hasta \u00e9l, se escrib\u00eda al menos de nuevo por hip\u00f3tesis la fuente primitiva! Se sab\u00eda por qu\u00e9 tal evangelista hab\u00eda agregado u omitido tal palabra, qu\u00e9 hab\u00eda, por lo tanto que omitir o a\u00f1adir en la fuente primitiva\u2026 Pero, necesariamente, una historia compuesta del total de estas combinaciones particulares tiene toda la probabilidad de ser falsa. Es ciertamente subjetiva, porque es imposible que el cr\u00edtico no se encuentre guiado en su selecci\u00f3n por aquello que hay que quitar o dejar en la tradici\u00f3n primitiva, debido a sus ideas sobre la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica. \u00bfNo es m\u00e1s seguro y objetivo tomar aqu\u00ed a la misma tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica?\u2026 Se puede decir en cierto sentido que la encarnaci\u00f3n no es un hecho hist\u00f3rico, ni la resurrecci\u00f3n de Jesucristo, en cuanto que lo constituye en su gloria, y en todo caso es cierto que la historia es impotente para constatar su divinidad. Pero puede fijar los hechos de su vida que podr\u00e1n servir de fundamento al acto de fe.\u201d<a name=\"_ftnref26\"><\/a>[26]<\/p>\n<p><span style=\"color: #993300;\"><strong>Fidelidad en medio de las tormentas<\/strong><\/span><\/p>\n<p>El prestigio enorme que en una sola d\u00e9cada hab\u00eda adquirido la Escuela B\u00edblica de Jerusal\u00e9n y su \u00f3rgano, la Revue Biblique, se ver\u00e1 violentamente agredido y no por adversarios racionalistas o protestantes, sino de parte de los mismos hermanos en la fe. Le toc\u00f3 al P. Lagrange experimentar en carne propia la amarga queja del Salmista: \u201cSi fuera mi enemigo el que me agravia, podr\u00eda soportarlo; si mi adversario se alzara contra m\u00ed me ocultar\u00eda de \u00e9l. \u00a1Pero eres t\u00fa, un hombre de mi condici\u00f3n, mi amigo y confidente, con quien viv\u00eda en dulce intimidad!; juntos \u00edbamos entre la multitud a la Casa del Se\u00f1or.\u201d<a name=\"_ftnref27\"><\/a>[27]<\/p>\n<p>El \u201cVia Crucis\u201d que le tocar\u00e1 emprender en lo sucesivo al P. Lagrange, as\u00ed como su grandeza de alma eclesial, puede muy bien verse compendiado con estas consideraciones suyas, con las que abrimos este tramo de nuestra exposici\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cLe\u00f3n XIII, el cardenal Rampolla, el cardenal Mercier\u2026 \u00a1qu\u00e9 consuelo he encontrado siempre en los testimonios de benevolencia, que me han dado estos tres! Yo s\u00e9 bien que la obediencia es debida al Superior actual, que ser\u00eda una peligrosa ilusi\u00f3n apoyarse sobre el favor pasado para faltar de docilidad en el presente. Pero yo pod\u00eda decirme: lejos de reprochar mi doctrina, debidamente examinada, la Santa Sede ha juzgado que pod\u00eda brindar servicios. Sean cuales sean los clamores, yo esperar\u00e9 para cambiar, que la Santa Sede misma haya enunciado un juicio, siempre dispuesto a callarme y retractarme si ella lo desea, muy consciente de no haber hecho nada para buscar el favor.\u201d<a name=\"_ftnref28\"><\/a>[28]<\/p>\n<p>Muy penosa fue, sobre todo \u2013 salvo contadas excepciones \u2013 la oposici\u00f3n cerrada de la casi totalidad de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, como ya se ha adelantado.<\/p>\n<p>\u201cPartiendo desde la mitad del a\u00f1o 1904 se produjo un hecho, que inaugur\u00f3 una lucha implacable de muchos jesuitas de todos los pa\u00edses contra el m\u00e9todo hist\u00f3rico y el director de la Revue Biblique.\u201d<a name=\"_ftnref29\"><\/a>[29]<\/p>\n<p>Ser\u00eda una letan\u00eda interminable detallar el hostigamiento, al que fue sometida la labor cient\u00edfica de este descollante ex\u00e9geta. Recordemos brevemente que le fue prohibida la publicaci\u00f3n de su comentario al G\u00e9nesis, indic\u00e1ndole que m\u00e1s bien se dedicara al estudio del Nuevo Testamento. Lo cual nos vali\u00f3 sus poderosos comentarios de los cuatro Evangelios, Romanos y G\u00e1latas.<a name=\"_ftnref30\"><\/a>[30]<\/p>\n<p>Pero, veamos la lucidez, a la vez que humildad de su reacci\u00f3n. El 9 de julio de 1907, le escrib\u00eda a P\u00edo X: \u201cMuy Santo Padre, prosternado a los pies de Su Santidad, acabo de aceptar, con la m\u00e1s filial obediencia, la decisi\u00f3n que Su Santidad me ha hecho comunicar por medio del muy Reverendo Padre General de nuestra Orden, prohibi\u00e9ndome hacer imprimir, de cualquier modo que sea, un comentario al G\u00e9nesis.<\/p>\n<p>Mas, no ser\u00e1 suficiente obedecer a las \u00f3rdenes de Su Santidad, porque estoy resuelto a considerar hasta sus deseos como \u00f3rdenes. Si, pues, Su Santidad estima preferible que cese de ocuparme de los estudios b\u00edblicos, renunciar\u00e9 al instante sin dudar; no soy de los que se someten y contin\u00faan. Suplico solamente que Su Santidad se digne creer en la intenci\u00f3n recta, que me ha guiado hasta este d\u00eda. La medida tomada a mi respecto por Su Santidad me hace temer que me he equivocado, y me ser\u00eda imposible ahora escribir la m\u00ednima l\u00ednea con la conciencia de desobedecer a las instrucciones de Su Santidad.\u201d<a name=\"_ftnref31\"><\/a>[31]<\/p>\n<p><span style=\"color: #993300;\"><strong>Rivalidades lamentables<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Otro golpe severo y duro fue la fundaci\u00f3n, en 1909 del Pontificium Institutum Biblicum en Roma, encomendada a los padres jesuitas. Parec\u00eda un acto de desconfianza para con la ya asentada Escuela de Jerusal\u00e9n.<a name=\"_ftnref32\"><\/a>[32]\u00a0\u201cAlgunos indicios mostrar\u00e1n que esto fue la raz\u00f3n de una nueva y m\u00e1s decisiva campa\u00f1a contra nosotros.\u201d<a name=\"_ftnref33\"><\/a>[33]<\/p>\n<p>A ra\u00edz de este suceso, escribir\u00e1 al P. Cormier, general de su orden: \u201cSi el Santo Padre desea trasladarme, solamente pido que quieran aceptarme en la Cartuja para terminar mis d\u00edas en paz. Estoy cansado, cansado, muy cansado.\u201d<a name=\"_ftnref34\"><\/a>[34]<\/p>\n<p>Especiales dolores de cabeza le produjeron a Lagrange los manejos del P. L. Fonck, primer rector del Instituto romano.<\/p>\n<p>Son desgarradoras las memorias del Padre al respecto. \u201cComo ya lo present\u00eda, est\u00e1bamos amenazados. Cuando el P. Fonck se decidi\u00f3 a fundar una sucursal del Pontificio Instituto B\u00edblico de Roma en Oriente, no se atrevi\u00f3 de primera a fijar su elecci\u00f3n en Jerusal\u00e9n.\u201d<a name=\"_ftnref35\"><\/a>[35]<\/p>\n<p>En varios peri\u00f3dicos<a name=\"_ftnref36\"><\/a>[36]\u00a0se fue difundiendo el comentario de que P\u00edo X desconfiaba de la ortodoxia, que faltar\u00eda a veces en otras escuelas b\u00edblicas, raz\u00f3n por la cual se habr\u00eda decidido el Papa a confiar en la garant\u00eda de absoluta buena doctrina, que ve\u00eda en el Instituto Romano.<\/p>\n<p>La sucursal oriental del Instituto jesuita habr\u00eda tenido que instalarse en el Monte Carmelo, pero \u201crazones independientes a la voluntad de la Santa Sede se opusieron a ello. Despu\u00e9s de largos estudios y seg\u00fan el consejo de personas competentes, se resolvi\u00f3 tomar como sede a Jerusal\u00e9n.\u201d<\/p>\n<p>\u201cEl 14 de setiembre de 1911, el P. Fonck me dec\u00eda las mismas cosas, salvo lo referente a la ortodoxia, pero lo que no me dec\u00eda a m\u00ed, lo dec\u00eda a quien quisiera escucharlo y que me romper\u00eda los ri\u00f1ones; estas declaraciones hostiles me han sido referidas por demasiadas personas dignas de fe como para que pueda dudar al respecto.\u201d<a name=\"_ftnref37\"><\/a>[37]<\/p>\n<p>Los jesuitas de la actualidad deploran con pena y abiertamente estas tretas de muchos de sus cofrades de entonces.<a name=\"_ftnref38\"><\/a>[38]<\/p>\n<p>V\u00e9ase el comentario de la situaci\u00f3n seg\u00fan P. Grelot: \u201cFue justamente la absoluta obediencia religiosa del padre la que salv\u00f3 su obra de ex\u00e9geta. El Papa P\u00edo X no comprend\u00eda mucho los problemas de cr\u00edtica b\u00edblica y lo espantaba el peligro del modernismo; pero jam\u00e1s habr\u00eda condenado a un \u201creligioso obediente\u201d.<a name=\"_ftnref39\"><\/a>[39]\u00a0En 1913 invit\u00f3 al P. Cormier a que hiciera regresar al padre Lagrange a Jerusal\u00e9n, para que prosiguiera sus comentarios al Nuevo Testamento: lo esencial era que defendiese la Sagrada Escritura contra Loisy.<\/p>\n<p>En ocasi\u00f3n de este centenario<a name=\"_ftnref40\"><\/a>[40]\u00a0se recogieron dos vol\u00famenes de ensayos:\u00a0<em>L\u2019\u00c9criture en \u00c9glise: Choix de portrai Tesalonicenses et d\u2019 ex\u00e9g\u00e8se spirituelle<a name=\"_ftnref41\"><\/a>[41]<\/em>\u00a0y\u00a0<em>Ex\u00e9g\u00e8te \u00e0 J\u00e9rusalem: Nouveaux m\u00e9langes d\u2019 histoire religieuse<\/em><a name=\"_ftnref42\"><\/a>[42],\u00a0<em>Cahiers de la Revue Biblique<\/em>.<a name=\"_ftnref43\"><\/a>[43]\u00a0Los dos libros son presentados por el padre Maurice Gilbert, rector del Pontificio Instituto B\u00edblico. Fue una justa reparaci\u00f3n a la antigua hostilidad del padre Fonck, fundador de este Instituto.<a name=\"_ftnref44\"><\/a>[44]\u00a0Da pena leer los recuerdos del padre Lagrange respecto a sus maniobras, en las p\u00e1ginas 196-209 del libro que he citado antes<a name=\"_ftnref45\"><\/a>[45]\u00a0(\u201c\u00bftanta hiel entra en el \u00e1nimo de los devotos?\u201d \u2013 \u00a1No se trata del \u00e1nimo del padre Lagrange!)<\/p>\n<p>Todos estos trabajos del pionero de la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica, que ha hecho escuela en todos los pa\u00edses del mundo, no han sido publicados s\u00f3lo como un homenaje p\u00f3stumo, sino como una invitaci\u00f3n a seguir sus huellas. Sin olvidar, sin embargo, que la renovaci\u00f3n de los problemas, de los m\u00e9todos, de las necesidades, que se aprecian en los varios tipos de publicaciones, modifica la posici\u00f3n de los mismos problemas. La verdadera fidelidad a la tradici\u00f3n viva nunca es una pura repetici\u00f3n del pasado. Concebir la fidelidad como un \u201cretorno a lo id\u00e9ntico\u201d es el drama de todos los integrismos, de ayer y de hoy.\u201d<a name=\"_ftnref46\"><\/a>[46]<\/p>\n<p>Sin conocimiento de aquel elogio de P\u00edo X (enviado al P. Cormier el 16 de agosto), el P. Lagrange, hab\u00eda tenido, sin embargo el impulso de escribir directamente al Papa una admirable misiva, transida de humilde respeto, a la vez que l\u00facidamente inteligente, en lo que se refer\u00eda a la poca justicia, con que se ven\u00eda tratando su caso.<\/p>\n<p>Rememora el Padre: \u201cMe levant\u00e9 ese 17 de agosto, con una carta que sal\u00eda completamente acabada de mi esp\u00edritu y la envi\u00e9 en el mismo d\u00eda. Transcribo mi borrador: \u201cSant\u00edsimo Padre, prosternado a los pies de Su Santidad, vengo a asegurarle mi dolor de haberlo entristecido y mi obediencia. Mi primer movimiento ha sido, y ser\u00e1 siempre mi \u00faltimo movimiento, someterme de esp\u00edritu y coraz\u00f3n, sin reserva, a las \u00f3rdenes del Vicario de Jesucristo. Pero precisamente porque me siento con el coraz\u00f3n de hijo, el m\u00e1s sumiso, que me sea permitido decir a un Padre, el m\u00e1s augusto de los padres, pero padre al fin, mi dolor sobre las consideraciones que aparecen unidas a muchas de mis obras, por otra parte indeterminadas y que estar\u00edan manchadas de racionalismo. Que estas obras contienen errores, estoy pronto a reconocerlo, pero que hayan sido escritas en un esp\u00edritu de desobediencia a la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica o a las decisiones de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica, d\u00edgnese Sant\u00edsimo Padre autorizarme a declararle que nada estaba m\u00e1s lejos de mi pensamiento. Quedo de rodillas ante Su Santidad para implorar su bendici\u00f3n.\u201d<a name=\"_ftnref47\"><\/a>[47]<\/p>\n<p>P\u00edo X se mostr\u00f3 muy bien impresionado por la misiva y solicit\u00f3 que fuera publicada.<\/p>\n<p>Concluyendo estos recuerdos tan dram\u00e1ticos, el P. Lagrange resume la grandeza de su fe con estas sencillas palabras: \u201cMi \u00fanico deseo es morir en la uni\u00f3n de la Iglesia cat\u00f3lica y en la gracia de Jesucristo mi salvador, asistido por la Virgen Inmaculada. Mi intenci\u00f3n ha sido siempre servir a la Santa Iglesia, por lo cual lamento amargamente haber turbado a tantas almas. Una vez m\u00e1s someto todo lo que he escrito al juicio del Vicario de Jesucristo, al que pido muy humildemente indulgencia y perd\u00f3n \u2013 Jerusal\u00e9n, 10 de abril 1926.\u201d<a name=\"_ftnref48\"><\/a>[48]<\/p>\n<p>La vida y obra del P. Lagrange se encuentra actualmente en estudio con vistas a su beatificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Da noticia de ello J. Guitton: \u201cHe escrito esta obra a petici\u00f3n del Papa Juan Pablo II. El 12 de diciembre de 1990, el Santo Padre me escrib\u00eda desde Castelgandolfo: \u201cEst\u00e1 Ud. escribiendo un libro sobre el Padre Lagrange con objeto de presentar su canonizaci\u00f3n. He sido yo quien le ha encargado ese trabajo\u201d.<\/p>\n<p>Los obispos de la regi\u00f3n apost\u00f3lica de Provenza \u2013 Mediterr\u00e1neo se unieron a Mons. Joseph Madec, obispo de Fr\u00e9jus-Tolon, para solicitar la introducci\u00f3n de la \u201ccausa de canonizaci\u00f3n\u201d del Padre Marie-Joseph Lagrange, el 19 de marzo de 1990.\u201d<a name=\"_ftnref49\"><\/a>[49]<\/p>\n<p><span style=\"color: #993300;\"><strong>\u00bfUn Magisterio contraproducente?<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Ante las penurias padecidas por hombres eminentes y honestos como Lagrange, muchos se insurreccionan contra la estrechez de miras del magisterio pontificio, tanto en la\u00a0<em>Pascendi<\/em>, como en las primeras respuestas de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica.<a name=\"_ftnref50\"><\/a>[50]<\/p>\n<p>No ha faltado quien expresara el siguiente juicio denigrante: \u201cLas medidas coercitivas de P\u00edo X han infligido da\u00f1os inconmensurables a la ciencia b\u00edblica cat\u00f3lica, haci\u00e9ndola retroceder cien a\u00f1os. La culpa la tuvo, en primer plano, un falso concepto de Tradici\u00f3n por parte del magisterio, que se mostr\u00f3 incapaz de distinguir entre la tradici\u00f3n hist\u00f3rica y la teol\u00f3gica y por ello pretend\u00eda ser competente tambi\u00e9n en cuestiones puramente hist\u00f3rico-cr\u00edticas. Lagrange no despreci\u00f3 la tradici\u00f3n, pero se neg\u00f3 a hacer de la tradici\u00f3n un \u00eddolo muerto. La tradici\u00f3n debe unirse siempre con progreso, necesita ser probada constantemente.\u201d<a name=\"_ftnref51\"><\/a>[51]<\/p>\n<p>Lo rescatable de estas observaciones ya lo ense\u00f1aba P. Battifol en su escrito: \u201cEvolutionnisme et Tradition.\u201d<a name=\"_ftnref52\"><\/a>[52]\u00a0Nadie censur\u00f3 aquella postura en los tiempos confusos del modernismo.<\/p>\n<p>Pero aquello de que la \u201chistoria misma muestra que no tiene historia\u201d no ha sido respetado por los modernistas, ni, en la actualidad, por el mismo Haag.<a name=\"_ftnref53\"><\/a>[53]<\/p>\n<p>Por lo mismo, el magisterio de la Iglesia ha de estar vigilante, para que esas riquezas inconmovibles no se vean adulteradas en los vaivenes infaltables de la historia, pero que han de ser cuidadosamente calibrados. \u201cEn la Iglesia, como en toda sociedad de hombres \u2013advierte Levie\u2013 hay que dejar al progreso leg\u00edtimo de las ideas el tiempo de formarse y madurar poco a poco. Lo esencial es saber que la marcha fundamental est\u00e1 asegurada por las garant\u00edas divinas, pese a las inevitables imperfecciones humanas.\u201d<a name=\"_ftnref54\"><\/a>[54]<\/p>\n<p>Hay, pues, que admitir imperfecciones en las tomas de posici\u00f3n del Magisterio en aquella \u00e9poca turbulenta. Pero la rebeld\u00eda por sistema, irrespetuosa ante la comprensi\u00f3n m\u00e1s lenta de todo el cuerpo eclesial, no ayudar\u00e1 mucho para que se progrese manteniendo, a la vez, lo que es irrenunciable.<\/p>\n<p>De este modo comprensivo presenta las intervenciones magisteriales frente, al modernismo, P. Grelot: \u201cEn 1907 todas las cuestiones pendientes quedaron sin resolver. Lo que hizo el magisterio eclesi\u00e1stico fue exigir una actitud teol\u00f3gicamente correcta al respecto y una formulaci\u00f3n precisa de la misma para reemprender su examen\u00a0<em>ab ovo<\/em>. Con todo, no debemos pasar por alto que las tomas de posici\u00f3n oficiales se hicieron desde un contexto cultural bien definido. La cuesti\u00f3n del m\u00e9todo hist\u00f3rico era entonces un tema candente y nada claro. En los estudios hist\u00f3ricos predominaba una concepci\u00f3n positivista del \u201checho objetivo\u201d, an\u00e1logo a los \u201cobjetos\u201d de la naturaleza;\u2026 Al magisterio eclesi\u00e1stico no le incumb\u00eda la soluci\u00f3n de estos problemas t\u00e9cnicos, aunque tales deficiencias metodol\u00f3gicas dificultaban el ejercicio de su misi\u00f3n. Se ve\u00eda obligado a tocarlos en la medida en que el anuncio del evangelio est\u00e1 ligado a un acontecimiento hist\u00f3rico superior: la venida al mundo, la vida terrena, la muerte y el m\u00e1s all\u00e1 de la muerte de Jes\u00fas, Mes\u00edas e Hijo de Dios, Verbo de Dios encarnado.\u201d<a name=\"_ftnref55\"><\/a>[55]<\/p>\n<p>Esta convicci\u00f3n, vivida en profunda fe, es la que sostuvo al P. Lagrange pese a los recelos de tantos de sus contempor\u00e1neos, que no acertaban a ver c\u00f3mo sus finos an\u00e1lisis hist\u00f3rico\u2013exeg\u00e9ticos pod\u00edan componerse con la perenne verdad de la divina revelaci\u00f3n vivida en la tradici\u00f3n del Iglesia.<\/p>\n<p>Podemos sumar testimonios de sinton\u00eda magn\u00e1nima ante este papel del magisterio en la pluma de grandes ex\u00e9getas. Por ejemplo M. Pouget, contempor\u00e1neo de Loisy y Lagrange.<\/p>\n<p>\u201cRoma procede por v\u00eda de autoridad y hay que confesar que tiene raz\u00f3n. Por trescientos o cuatrocientos esp\u00edritus cr\u00edticos, hay millones y millones de almas, y es el pueblo. La Iglesia es un gran cuerpo. Ella tiene el tiempo para ella. El ambiente cambia poco a poco: esto da raz\u00f3n a la paciencia romana. La Iglesia no puede caminar con prisa, porque escandalizar\u00eda a los creyentes y no salvar\u00eda a los incr\u00e9dulos. Las almas son muy susceptibles en cuanto a las cuestiones de la fe. Los antiguos Padres hablaban de religi\u00f3n de manera que eran comprendidos por sus contempor\u00e1neos. Maspero<a name=\"_ftnref56\"><\/a>[56]\u00a0le dijo un d\u00eda a uno de mis cofrades, que iba a sus cursos: Ud. se ha encargado de las almas, Ud. est\u00e1 obligado a tomar precauciones m\u00e1s que los dem\u00e1s.\u201d<a name=\"_ftnref57\"><\/a>[57]<\/p>\n<p>De este modo, salvando siempre lo fundamental, en aspectos que no tocan a la incambiable verdad revelada, el magisterio fue modificando sus decisiones m\u00e1s bien de tipo disciplinar.<\/p>\n<p>Por ejemplo, la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica ha hecho un camino considerable, desde sus primeras respuestas demasiado r\u00edgidas<a name=\"_ftnref58\"><\/a>[58]\u00a0hasta la Carta del P. Vost\u00e9<a name=\"_ftnref59\"><\/a>[59]\u00a0al Cardenal Suhard (1948), donde se invita a los estudiosos cat\u00f3licos a estudiar los problemas del G\u00e9nesis<a name=\"_ftnref60\"><\/a>[60]\u00a0sin ninguna idea preconcebida, a la luz de una sana cr\u00edtica y de los resultados de las otras ciencias involucradas en estas materias.<a name=\"_ftnref61\"><\/a>[61]<\/p>\n<p>Ante los progresos admitidos en el \u00e1mbito de la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica, se plante\u00f3 un problema, ante una nueva edici\u00f3n del Enchiridion Biblicum. \u00bfSeguir\u00edan figurando en \u00e9l aquellas soluciones, al parecer ya obsoletas?<\/p>\n<p>El P. Kl. Stock, actual secretario de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica, as\u00ed expone esta coyuntura: \u201cQuedaba todav\u00eda cierta vacilaci\u00f3n en cuanto a las otras respuestas. La enc\u00edclica<a name=\"_ftnref62\"><\/a>[62]\u00a0hab\u00eda expuesto los principios de interpretaci\u00f3n, pero no hab\u00eda mencionado o modificado las respuestas. La carta al Cardenal Suhard se refer\u00eda solamente a tres de ellas. \u00bfPero cu\u00e1l era la validez de las otras, que fueron emitidas con tanto vigor y hab\u00edan impuesto l\u00edmites tan estrechos al trabajo de los ex\u00e9getas cat\u00f3licos?<\/p>\n<p>En 1954 la PCB public\u00f3 una segunda edici\u00f3n del Enchiridion Biblicum, que contiene los documentos eclesi\u00e1sticos sobre la Sagrada Escritura; naturalmente all\u00ed estaban tambi\u00e9n las respuestas. Al a\u00f1o siguiente a esta edici\u00f3n fue presentada y tambi\u00e9n comentada por el secretario de la PCB, el benedictino Athanasius Miller,<a name=\"_ftnref63\"><\/a>[63]\u00a0en lengua alemana y por el subsecretario, el franciscano Arduin Kleinhans,<a name=\"_ftnref64\"><\/a>[64]\u00a0en lat\u00edn. En referencia a los decretos de la PCB, ambos dicen en un paso id\u00e9ntico, y obviamente concordado, que el ex\u00e9geta puede proseguir sus indagaciones cient\u00edficas con plena libertad en lo que toca a las afirmaciones de estos decretos que no conciernen a verdades de fe o de moral. Se apunta tambi\u00e9n al contexto hist\u00f3rico que ha dado origen a estos textos, al tiempo de un liberalismo y racionalismo virulentos.<\/p>\n<p>Estos comentarios fueron acogidos con gran atenci\u00f3n y alivio. En el mismo a\u00f1o, por ejemplo, el benedictino J. Dupont los cita ampliamente en un art\u00edculo suyo.<a name=\"_ftnref65\"><\/a>[65]Tambi\u00e9n \u00e9l recuerda el contexto hist\u00f3rico y observa: \u201cTachar de mezquindad a los decretos de la Comisi\u00f3n B\u00edblica, probar\u00eda simplemente que el autor de un tal juicio carece de sentido hist\u00f3rico. Los decretos fueron emanados en un per\u00edodo particularmente dif\u00edcil y peligroso para la vida de la Iglesia, cuando ella deb\u00eda afrontar al mismo tiempo tanto los ataques que ven\u00edan desde fuera como una actividad corrosiva, interna a ella, por parte del modernismo. Situaci\u00f3n tanto m\u00e1s peligrosa cuanto la ciencia b\u00edblica cat\u00f3lica estaba poco preparada para superar estos obst\u00e1culos. Hab\u00eda un estado de asedio. A una situaci\u00f3n excepcional corresponden medidas excepcionales.\u201d<a name=\"_ftnref66\"><\/a>[66]<\/p>\n<p>A lo cual habr\u00eda que a\u00f1adir la apreciaci\u00f3n de un protestante honesto, que, pese a sus reservas, capt\u00f3 muy bien la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El ya citado L. Alonso Sch\u00f6kel, ante quienes opinan, que aquellas medidas fueron demasiado r\u00edgidas y que dieron por resultado un coartar gravemente la investigaci\u00f3n, contrapone la declaraci\u00f3n de la m\u00e1xima autoridad en el terreno de la arqueolog\u00eda, historia y filolog\u00eda b\u00edblicas. Se refiere \u201ca W. F. Albright, quien presentando al p\u00fablico protestante la obra de un profesor cat\u00f3lico dec\u00eda: \u201cLas respuestas de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica respecto a los l\u00edmites de la investigaci\u00f3n cr\u00edtica del Antiguo Testamento fueron promulgadas entre 1905 y 1910, despu\u00e9s de prolongado estudio por parte de un consejo especializado; como se puede esperar en asunto eclesi\u00e1stico tan serio, las respuestas se inclinaban con gran peso hacia el lado conservador. Es cosa sabida que muchos de los llamados Modernistas, por ejemplo Loisy, fueron tan extremistas en su cr\u00edtica, que los Cat\u00f3licos ortodoxos se escandalizaron y reaccionaron vigorosamente. Personalmente, como protestante convencido, creo que la reacci\u00f3n fue exagerada y que las Respuestas eran demasiado estrechas. Pero pusieron l\u00edmite a los excesos de la cr\u00edtica literaria e hist\u00f3rica, que desde el camino protestante se extend\u00eda r\u00e1pidamente al cat\u00f3lico. El resultado es que la investigaci\u00f3n cat\u00f3lica del Antiguo Testamento ha quedado libre del incomparable flujo de necedades, caracter\u00edstico de la investigaci\u00f3n protestante en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os. Con lo cual no quiero negar ni el m\u00e9rito ni el dem\u00e9rito de gran parte de la investigaci\u00f3n b\u00edblica de c\u00edrculos cat\u00f3licos.\u201d<a name=\"_ftnref67\"><\/a>[67]<\/p>\n<p><span style=\"color: #993300;\"><strong>Lagrange \u201cal servicio\u201d<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Un personaje tan importante para la renovaci\u00f3n de la ciencia b\u00edblica en la Iglesia cat\u00f3lica, como todos lo reconocen, no se dej\u00f3 mover, sin embargo, por ansias de protagonismo. Como bien reza el t\u00edtulo del libro, que fundamentalmente nos ha servido de gu\u00eda: \u201cEl Padre Lagrange al servicio de la Biblia\u201d, no al suyo propio. No se vali\u00f3 de sus dotes excepcionales, del prestigio ganado con denuedo, de la fundada fama de su Escuela de Jerusal\u00e9n y su Revue Biblique, para salir a la prensa y defenderse, concitando a su favor el reconocimiento de los competentes.<\/p>\n<p>En sus escritos m\u00e1s \u00edntimos hemos comprobado c\u00f3mo se declar\u00f3 \u201csiempre dispuesto a callarse y retractarse\u201d; de qu\u00e9 modo heroico renunci\u00f3 a ocuparse del Antiguo Testamento, m\u00e1s a\u00fan hasta qu\u00e9 desprendimiento total lleg\u00f3, al declarar que estaba convencido de tener que \u201cno ocuparse de Sagrada Escritura\u201d en absoluto, para mostrarse d\u00f3cil a la Santa Sede. Sosten\u00eda, que \u201csu persona no deb\u00eda contar para nada\u201d. Escribi\u00f3 a P\u00edo X que su \u201cprimer y \u00faltimo movimiento ser\u00eda el someterse a las \u00f3rdenes del Vicario de Cristo\u201d, para terminar sus recuerdos, con esta especie de testamento: \u201cMi \u00fanico deseo es morir en la uni\u00f3n de la Iglesia\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfDenotar\u00e1 tal actitud servilismo, aduloner\u00eda hacia el poder, falta de personalidad?<\/p>\n<p>Nadie podr\u00e1 decirlo honradamente, si recordamos la colosal energ\u00eda desplegada por Lagrange, logrando cimentar el justo renombre que adquiri\u00f3 su obra y el equipo de grandes sabios que lo secund\u00f3.<\/p>\n<p>Es que, como dijo alguno: \u201cAdulto o no, nadie hace la experiencia de la libertad si no es por la disciplina\u201d. Si se preguntara a m\u00e1s de uno, qui\u00e9n fue el autor de esta frase, las respuestas se orientar\u00edan hacia alg\u00fan Torquemada o mariscal prusiano. Y bien, no: la sentencia pertenece a D. Bonh\u00f6ffer, aquel te\u00f3logo protestante, apasionado por la libertad en lucha contra Hitler.<a name=\"_ftnref68\"><\/a>[68]\u00a0Y comenta el P. De Lubac: \u201cEs paradojal que una evidencia tal deba ser recordada a tantos reformadores.\u201d<a name=\"_ftnref69\"><\/a>[69]<\/p>\n<p>La figura ejemplar de Lagrange ha de servirnos tambi\u00e9n hoy, porque las confusiones que encar\u00f3 la \u201cPascendi\u201d no han desaparecido del todo en la Iglesia, seg\u00fan lo afirm\u00f3 ya Pablo VI, a poco de concluido el Vaticano II, refiri\u00e9ndose a ciertos brotes \u201cde modernismo en diversas tentativas de expresiones heterog\u00e9neas, extra\u00f1as a la aut\u00e9ntica realidad de la religi\u00f3n cat\u00f3lica\u201d y en el predominio que se da a las tendencias psicol\u00f3gico\u2013culturales, propias del mundo profano, por encima de la fiel y genuina expresi\u00f3n de la doctrina y de la norma de la iglesia de Cristo.<a name=\"_ftnref70\"><\/a>[70]<\/p>\n<p>Es que, desde el env\u00edo de Cristo a evangelizar a todas las naciones, se impuso y estar\u00e1 vigente hasta el fin, el di\u00e1logo, que ha de tener muy en cuenta a los destinatarios mismos de la misi\u00f3n: el universo entero, con su historia diversificada, culturas diferentes, virtudes y errores. De all\u00ed que, entre los signos que acompa\u00f1an la predicaci\u00f3n, se anote: \u201chablar\u00e1n lenguas nuevas.\u201d<a name=\"_ftnref71\"><\/a>[71]\u00a0Lo cual supone traducci\u00f3n, adaptaci\u00f3n, comprensi\u00f3n de mentalidades distintas, en fin, intercambio con lo \u201cmoderno\u201d de cada \u00e9poca.<\/p>\n<p>Pero, y de entrada, constatemos que la dispersi\u00f3n por los caminos del mundo no significa atomizaci\u00f3n del mensaje. Pues, como manda Jes\u00fas en Mateo, los ap\u00f3stoles han de ir a todas las gentes, usando sus idiomas y con las debidas transposiciones, pero ense\u00f1ando siempre \u201clo que yo les he mandado,\u201d<a name=\"_ftnref72\"><\/a>[72]\u00a0no cualquier otro invento. Ello implica un doble trabajo: atenci\u00f3n tanto al receptor, como al mensaje, que no ha de ser adulterado, sin que la preferencia de un elemento vaya en desmedro del otro.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que, diez a\u00f1os despu\u00e9s de su advertencia sobre emergencias de modernismo, el mismo Pablo VI previniera contra un particularismo y temporalismo, que no deja percibir lo unificante y permanente: \u201cNo ser\u00e1 seguro ni estar\u00eda exento de peligros, hablar de tantas y tan diferentes teolog\u00edas como continentes y culturas. Pues el contenido de la fe, o es cat\u00f3lico o ya no es tal. Por otra parte, todos nosotros hemos recibido la fe a trav\u00e9s de una tradici\u00f3n ininterrumpida y siempre constante: Pedro y Pablo no la disfrazaron para adaptarla al mundo jud\u00edo, griego o romano, sino que velaron con el m\u00e1ximo cuidado por su autenticidad, por la verdad de un \u00fanico y mismo mensaje presentado en lenguas distinta.\u201d<a name=\"_ftnref73\"><\/a>[73]<\/p>\n<p>Recuerda asimismo el Papa que el contenido de la fe \u201co es cat\u00f3lico o ya no es tal\u201d. En efecto, cat\u00f3lico, por su misma etimolog\u00eda (kath\u2013h\u00f3lon), significa \u201cseg\u00fan el todo\u201d, teniendo en cuenta lo universal. Entonces traicionar\u00eda su esencia quien se detuviera en la \u201cparte\u201d, que se percibe con viveza y urgencia en tal regi\u00f3n o tiempo, desde\u00f1ando la \u201ccomuni\u00f3n con todos los santos,\u201d<a name=\"_ftnref74\"><\/a>[74]\u00a0los del presente y los del pasado. En poca consonancia estar\u00eda con el todo, quien viviera de sus problemas y esquemas, con indiferencia respecto a lo que se percibe en otras latitudes o lo que se ha descubierto en tiempos pret\u00e9ritos.<\/p>\n<p>Si se quiere evangelizar, hay que estar auscultando \u201clo moderno\u201d, claro est\u00e1, pero no a la manera de Loisy, quien se mimetiz\u00f3 tanto con el protestantismo liberal, que perdi\u00f3 de vista los lazos de continuidad con un Evangelio que no pasa, por m\u00e1s que se desvanezcan cielo y tierra.<a name=\"_ftnref75\"><\/a>[75]<\/p>\n<p>Como lo expresaba H. U. von Balthasar: \u201cNo se trata de ignorar las cuestiones radicales que afrontan cada d\u00eda las iglesias locales. Pero existe el peligro real de encerrarse en una experiencia limitada, de contentarse con el an\u00e1lisis ambiguo de los \u201chechos de vida\u201d o de reducir la caridad evang\u00e9lica a una pr\u00e1ctica de la solidaridad humana. Con ello los creyentes corren el riesgo de no tener un lenguaje lo suficientemente riguroso y disolver su comuni\u00f3n original en su indiscutible diversidad.\u201d<a name=\"_ftnref76\"><\/a>[76]<\/p>\n<p>La historia se encarga de comprobar que no siempre la parte m\u00e1s \u201cilustrada\u201d en las contiendas doctrinales fue la que estaba en la justa verdad; la observaci\u00f3n de este dato fue uno de los motivos cient\u00edficos, que movi\u00f3 a Newman a abrazar la fe cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>Por eso, nunca podr\u00e1 ser criterio a seguir \u201clo nuevo por lo nuevo\u201d. Nuevo es el diente que apunta en la enc\u00eda del beb\u00e9. Nuevo es tambi\u00e9n el tumor maligno, que se declara en un paciente. Por lo cual, tampoco hay que dejarse encandilar por el actualismo, pues tambi\u00e9n hoy la ciza\u00f1a est\u00e1 mezclada con el trigo y no es oro todo lo que brilla. As\u00ed lo delataba sagazmente el soci\u00f3logo Peter Berger: \u201cLa \u00e9poca actual se cree aparentemente inmunizada contra toda suerte de relativizaci\u00f3n. Se acusa a los autores del Nuevo Testamento, por haber tenido una falsa conciencia, en cuanto que estaba enraizada en su propia \u00e9poca. Pero el estudioso moderno, sin el m\u00ednimo control, parece haberse convencido de que su propia \u00e9poca \u2013nuestra \u00e9poca\u2013 es necesariamente una bendici\u00f3n integral. En otros t\u00e9rminos, intelectualmente hablando, un electricista o un radioescucha deber\u00eda ser colocado por encima del Ap\u00f3stol Pablo.\u201d<a name=\"_ftnref77\"><\/a>[77]<\/p>\n<p>En consecuencia, seg\u00fan muchos, la funci\u00f3n del sucesor de Pedro consistir\u00eda en ser una especie de secretario de las Naciones Unidas de la Fe; una gran agencia de encuestas, que ratificar\u00eda las tendencias de mayor eco en las Iglesias.<\/p>\n<p>Pero, dado que \u00e9stas, a su vez, est\u00e1n auscultando al mundo, en \u00faltimo t\u00e9rmino el magisterio residir\u00eda en las oleadas de pensamiento o acci\u00f3n m\u00e1s bullangueras del momento.<\/p>\n<p>\u00bfEs esto caricatura f\u00e1cil? Baste un somero recuento de la seguidilla de \u201cteolog\u00edas\u201d, que se han sucedido en los escaparates durante pocos decenios, para calibrar qu\u00e9 escasa seriedad pudo haber en publicaciones tan caducas: teolog\u00eda de la muerte de Dios, de la ciudad secular, de la esperanza, teolog\u00eda pol\u00edtica, de la revoluci\u00f3n, de la liberaci\u00f3n; teolog\u00eda negra, latinoamericana, centroeuropea, vasca, indigenista\u2026<\/p>\n<p>De todo se ha hecho teolog\u00eda, menos del objeto incluido en su misma definici\u00f3n: Theos (Dios). Pues se lo mimetiza detr\u00e1s del pr\u00f3jimo, del \u201cfuturo\u201d o de la ecolog\u00eda, atrap\u00e1ndolo entre los engranajes de nuestros proyectos, sin darle un lugar expl\u00edcito por lo que \u00c9L es, que fomente la teolog\u00eda de la oraci\u00f3n, del culto, de la alabanza gratuita, de la espera de la Parus\u00eda, que permita aquellos anhelos de Pablo (en medio de acuciantes preocupaciones pastorales): \u201cAns\u00edo disolverme, para estar con Cristo.\u201d<a name=\"_ftnref78\"><\/a>[78]\u00a0Con lo cual no estamos preconizando una \u201cfuga mundi\u201d, sino tratando de que no se olvide la jerarqu\u00eda de valores, presente en la revelaci\u00f3n, sobre la que ha de reflexionar la teolog\u00eda.<\/p>\n<p><span style=\"color: #993300;\"><strong>La ex\u00e9gesis b\u00edblica desde Lagrange<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Los acerbos sufrimientos de Lagrange, unidos a una fe oscura y probada, no fueron est\u00e9riles. Ya hablamos de la apertura que se registr\u00f3 en la misma Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica.<a name=\"_ftnref79\"><\/a>[79]\u00a0As\u00ed eval\u00faa estos resultados P. Grelot: \u201cNo conoc\u00ed al padre Lagrange en vida, pero hab\u00eda le\u00eddo, no bien logr\u00e9 procur\u00e1rmelo, el volumen dedicado a su memoria por el padre Fran\u00e7ois-Marie Braun:\u00a0<em>L\u2019Oeuvre du P\u00e8re Lagrange; \u00c9tude et bibliographie<\/em>\u00a0(Friburgo 1943). El padre era m\u00e1s que un maestro un ejemplo: hab\u00eda abierto un camino en el que era necesario comprometerse. En 1942 la enc\u00edclica\u00a0<em>Divino Afflante Spiritu<\/em>\u00a0confirm\u00f3 sus puntos de vista retomando impl\u00edcitamente su doctrina de la inspiraci\u00f3n: en cierto sentido, por tanto, canonizaba la orientaci\u00f3n cr\u00edtica y teol\u00f3gica de su trabajo. Por lo cual, a partir del momento en que tuve que estudiar el Nuevo Testamento, los trabajos del padre Lagrange y de l\u2019\u00c9cole Biblique de Jerusal\u00e9n\u2026 llegaron a ser para m\u00ed una fuente esencial.\u201d<a name=\"_ftnref80\"><\/a>[80]<\/p>\n<p>Sin embargo, tales frutos recogidos por el \u00faltimo concilio ecum\u00e9nico, no fueron aprovechados en las d\u00e9cadas posteriores.<\/p>\n<p>As\u00ed, a veinte a\u00f1os de aquella asamblea, en el S\u00ednodo Episcopal, que hac\u00eda su balance, se oyeron testimonios como \u00e9stos: \u201cParece que se la conoce poco (a la\u00a0<em>Dei Verbum<\/em>) y que no se aplica correctamente\u2026 Se desea, pues, que la renovaci\u00f3n b\u00edblica destaque que la Sagrada Escritura es Palabra viva, que se lee en la Iglesia. Por lo tanto, una ex\u00e9gesis no puramente cr\u00edtica, sino teol\u00f3gica y eclesial.\u201d<a name=\"_ftnref81\"><\/a>[81]<\/p>\n<p>El P. Ignace de La Potterie, al despedirse de su fecundo profesorado en el Pontificio Instituto B\u00edblico de Roma,<a name=\"_ftnref82\"><\/a>[82]\u00a0avizoraba este horizonte sombr\u00edo: \u201cEl estudio de la Biblia, como las dem\u00e1s ciencias eclesi\u00e1sticas, est\u00e1 amenazado hoy por la oleada de la secularizaci\u00f3n, que ha invadido nuestro mundo. Aquellos que se dedican a la ex\u00e9gesis cient\u00edfica con frecuencia ignoran la tradici\u00f3n de la Iglesia y creen que han de encerrarse en una serie de operaciones puramente t\u00e9cnicas, fuera de la fe. Pero de este modo arriesgan, pese a inmensos esfuerzos, el \u201cestar siempre aprendiendo, sin llegar jam\u00e1s al conocimiento de la verdad.\u201d<a name=\"_ftnref83\"><\/a>[83]\u00a0\u00bfPor qu\u00e9? Porque la verdad de la Escritura no es la verdad en sentido positivista de la ciencia moderna, sino \u201cla gracia de la verdad,\u201d<a name=\"_ftnref84\"><\/a>[84]\u00a0la verdad revelada, el Evangelio que nos salva.<a name=\"_ftnref85\"><\/a>[85]\u00a0Un verdadero trabajo cient\u00edfico sobre esta verdad no puede ser practicado m\u00e1s que dentro de una \u201cciencia de la fe.\u201d<a name=\"_ftnref86\"><\/a>[86]<\/p>\n<p>Admitiendo la exactitud de estas presentaciones, creemos que adem\u00e1s de tales deficiencias, que todav\u00eda subsisten, no ser\u00eda justo olvidar a fecundos autores, que despu\u00e9s de Lagrange, Batiffol y otros grandes de la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica, han ilustrado tambi\u00e9n la producci\u00f3n cient\u00edfica: Vaccari, Benoit, Straubinger, Lyonnet, Vanhoye, Alonso Sch\u00f6kel, Zerwick, Dahood, Schlier, Schnackenburg, Martini, Fusco, Ravasi, Segalla y tantos otros, que ser\u00eda largo enumerar, han dado brillo a los comentarios y trabajos de toda \u00edndole, por parte de la ciencia escritur\u00edstica cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, los \u00faltimos documentos emanados por la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica han sido muy bien acogidos por la comunidad cient\u00edfica,<a name=\"_ftnref87\"><\/a>[87]\u00a0sobre todo el referente a la Interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Iglesia<a name=\"_ftnref88\"><\/a>[88]\u00a0y el \u00faltimo: \u201cEl pueblo jud\u00edo y sus Sagradas escrituras en la Biblia cristiana.\u201d<a name=\"_ftnref89\"><\/a>[89]<\/p>\n<p>Habr\u00eda tambi\u00e9n que se\u00f1alar el gran impulso dado a la \u201cLectio divina\u201d y el inter\u00e9s suscitado por la mayor amplitud dada al leccionario lit\u00fargico, despu\u00e9s del \u00faltimo Concilio.<\/p>\n<p>Resumiendo: la \u201cCuesti\u00f3n B\u00edblica\u201d, tal como estuvo planteada por los exponentes mayores del modernismo, se vio enredada en una concepci\u00f3n evolucionista, seg\u00fan la cual la historia, sin m\u00e1s int\u00e9rprete que un sentimiento religioso en b\u00fasqueda de Absoluto, ser\u00eda por s\u00ed misma reveladora del Esp\u00edritu (en el sentido hegeliano del t\u00e9rmino) y, por lo mismo, del hombre en su relaci\u00f3n con el Absoluto. Tal fue la postura de Loisy y otros.<\/p>\n<p>Lagrange, en cambio, admitiendo el m\u00e9todo hist\u00f3rico como compatible con la intervenci\u00f3n de un Dios eterno y, por lo mismo trascendente a los ritmos temporales, se puso en las ant\u00edpodas de una concepci\u00f3n cor\u00e1nica de la revelaci\u00f3n divina y del libro que la contiene. Dios no dict\u00f3 desde los cielos palabras incontaminadas por vicisitudes hist\u00f3ricas, sino que se manifest\u00f3 en Israel, en medio de lo m\u00e1s crudo de los acontecimientos, articulados con la palabra de los profetas, inspirada por Dios, que los iluminaba, a la vez que los superaba, no agot\u00e1ndose en ellos.<\/p>\n<p>Igualmente en el Nuevo Testamento: aqu\u00ed el centro es Jesucristo, sin duda una figura humana, pero con una pretensi\u00f3n que escandaliz\u00f3 desde los comienzos, pues, como anunci\u00f3 Pablo en el Are\u00f3pago: Dios \u201cha establecido un d\u00eda para juzgar al universo con justicia, por medio de un hombre, que \u00e9l ha destinado y acreditado delante de todos, haci\u00e9ndolo resucitar de entre los muertos.\u201d<a name=\"_ftnref90\"><\/a>[90]\u00a0Tal personaje, estuvo constantemente sometido al estudio de la historia. Sin embargo la supera, porque s\u00f3lo \u00c9l \u201ces el mismo ayer y hoy y por los siglos.\u201d<a name=\"_ftnref91\"><\/a>[91]<\/p>\n<p><em>La Plata, 4 de septiembre de 2007.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a>\u00a0Ezequiel 22, 28.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a>\u00a0Juan 16, 13.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn3\"><\/a><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a>\u00a0Hechos 15, 28.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn4\"><\/a><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a>\u00a0\u201cNo horroriz\u00e1ndose (los modernistas) de seguir las huellas de Lutero\u201d San P\u00edo X,\u00a0<em>Pascendi Dominici Gregis<\/em>, 17 en:\u00a0<em>Colecci\u00f3n de Enc\u00edclicas y Cartas Pontificias<\/em>, Buenos Aires; 1946; p. 260.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn5\"><\/a><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a>\u00a0San P\u00edo X, Ibid., 38 en:\u00a0<em>Colecci\u00f3n de Enc\u00edclicas<\/em>, p. 279.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn6\"><\/a><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a>\u00a0Luis Alonso Sch\u00f6kel,\u00a0<em>El hombre de hoy ante la Biblia<\/em>, Barcelona; 1959; p. 49.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn7\"><\/a><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a>\u00a0Citado por R. Garc\u00eda de Haro,\u00a0<em>Historia Teol\u00f3gica del Modernismo<\/em>, Universidad de Navarra;1971, p. 120. Con antelaci\u00f3n, el mismo Garc\u00eda de Haro hab\u00eda comentado: \u201cLoisy\u2026 no llev\u00f3 a cabo una verdadera labor de investigaci\u00f3n cr\u00edtica e hist\u00f3rica. Parti\u00f3, como si fueran definitivos, de los estudios realizados por los ex\u00e9getas protestantes\u201d (ibid., p. 113).<\/p>\n<p>El jesuita, P. Brucker, encargado por el cardenal Richard, antes de las primeras condenas, de redactar un informe sobre los cursos, que estaba desarrollando Loisy en el Instituto Cat\u00f3lico de Paris, notifica que \u201cMonse\u00f1or Loisy se encuentra all\u00ed en pleno ambiente protestante\u2026 Su erudici\u00f3n es de segunda mano. Lee todo lo que aparece en Alemania e Inglaterra y acepta toda la ex\u00e9gesis protestante. La reproduce enseguida en sus art\u00edculos. No tiene cuenta alguna de la tradici\u00f3n. La enciclopedia protestante publicada en Alemania es su libro de cabecera\u201d. (Garc\u00eda de Haro,\u00a0<em>ibid<\/em>., p. 119 y p. 113, n. 312).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn8\"><\/a><a href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a>\u00a0Mostraba d\u2019Hulst su simpat\u00eda por la que \u00e9l llamaba \u201c\u00e9cole large\u201d, aprobando sus tesis, como la de la inspiraci\u00f3n de los Libros Sagrados restringida s\u00f3lo en sus afirmaciones tocantes a la fe y las costumbres. Una vez publicada la enc\u00edclica de Le\u00f3n XIII, d\u2019Hulst se apresur\u00f3 a mandar a Roma su retractaci\u00f3n. Ver: Gaetano M. Perrella,\u00a0<em>Introduzione Generale alla Sacra Bibbia<\/em>, Torino-Roma; 1958; p. 82, n. 6. Al respecto, opinar\u00eda Marie-Joseph Lagrange: \u201cMons. d\u2019 Hulst intervino con la intenci\u00f3n manifiesta de darle una mano (a Loisy), sin comprenderlo demasiado exactamente\u201d.\u00a0<em>Le P\u00e8re Lagrange au service de la Bible \u2013 Souvenirs personnels<\/em>, Paris; 1967; p. 52.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn9\"><\/a><a href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a>\u00a0Citado por: C. Th\u00e9obald,\u00a0<em>L\u2019Entr\u00e9e de l\u2019Histoire dans l\u2019Univers Religieux et Th\u00e9ologique au Moment de la Crise Moderniste<\/em>\u00a0en: J. Greisch, K. Neufeld , C. Th\u00e9obald,\u00a0<em>La Crise Contemporaine \u2013 Du Modernisme \u00e0 la Crise des Herm\u00e9neutiques<\/em>, Paris;1973; p. 40. Seg\u00fan Jean Levie, A. Loisy estaba notablemente dotado desde el punto de vista filol\u00f3gico y exeg\u00e9tico, penetrante y perspicaz, pero con una marcada tendencia, por una parte a un escepticismo hipercr\u00edtico y por otra, a una ingeniosidad muy confiada en sus adivinaciones\u2026 Sus trabajos ulteriores, as\u00ed como toda su actitud intelectual hicieron un da\u00f1o inmenso al progreso de la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica; se instal\u00f3 la desconfianza entre numerosas personalidades y en ciertas autoridades eclesi\u00e1sticas contra las tendencias progresistas en ex\u00e9gesis, que se pensaba desembocar\u00edan fatalmente en semejantes desviaciones\u2026 [Su] m\u00e9todo ha sido siempre demasiado estrecho, buscando inconscientemente, bajo la presi\u00f3n de la duda o la incredulidad, de reducir el pensamiento y la acci\u00f3n de Cristo al nivel humano de nuestra experiencia personal de los hombres y las cosas y neg\u00e1ndose, por un falso escr\u00fapulo de objetividad cr\u00edtica, a plantear francamente, en todo juicio hist\u00f3rico sobre Cristo, la hip\u00f3tesis sobrenatural, exigida por la fe, de una conciencia que estando en el tiempo, lo trasciende. Es menester tener el coraje de plantear francamente en el trabajo hist\u00f3rico la hip\u00f3tesis del Cristo que nos presenta la fe, si se quiere poder comprobar que es ella la que justifica y sintetiza lo mejor posible, abarcando los datos de la historia, que el Cristo de la fe se encuentra perfectamente con el Cristo de la historia y lo completa\u201d.\u00a0<em>La Bible Parole Humaine et Message de Dieu<\/em>, Paris-Louvain; 1958; pp. 52-53 y 69-70.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn10\"><\/a><a href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a>\u00a0Jean Levie,\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 51.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn11\"><\/a><a href=\"#_ftnref11\">[11]<\/a>\u00a0Mateo 13, 52.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn12\"><\/a><a href=\"#_ftnref12\">[12]<\/a>\u00a0Siendo joven estudiante dominico, tuvo que emigrar a Salamanca, al ser expulsadas las \u00f3rdenes religiosas de Francia. De los estudios all\u00ed realizados recuerda: \u201cEl fondo de la ense\u00f1anza era la Summa de Sto. Tom\u00e1s, estudiada en su texto, cuesti\u00f3n tras cuesti\u00f3n, art\u00edculo por art\u00edculo. Nada vale tanto como este contacto de todos los d\u00edas con la letra del m\u00e1s grande de los te\u00f3logos\u2026 Admirable gimnasia del esp\u00edritu, que lo vuelve bastante \u00e1gil para evitar las aproximaciones, las generalizaciones confusas y que ninguna erudici\u00f3n puede reemplazar\u201d. (<em>Le P\u00e8re Lagrange<\/em>, p. 283). Fij\u00e9monos de qu\u00e9 manera inaugura su tan innovadora y famosa obra,\u00a0<em>La M\u00e9thode Historique \u2013 La critique biblique et l\u2019 \u00e9glise<\/em>, inspir\u00e1ndose en un autor \u201cantiguo\u201d pero siempre tan \u201cnuevo\u201d: \u201cAntes de comenzar, querr\u00eda ponerme bajo el patrocinio del glorioso doctor de la orden de Santo Domingo, santo Tom\u00e1s de Aquino. Lo que \u00e9l representa hoy d\u00eda para nosotros es el peso venerable de una tradici\u00f3n ya antigua. Lo que sobre todo llam\u00f3 la atenci\u00f3n de sus contempor\u00e1neos fue la extrema novedad de su doctrina. Guillermo de Tocco, su bi\u00f3grafo autorizado, refleja bien esta impresi\u00f3n, empleando ocho veces la palabra nuevo para caracterizar su manera (sigue la cita) \u2026 Cuando se produce un movimiento, representado por hombres concienzudos y sometidos a la autoridad de la Iglesia, el reproche de novedad es decisivo s\u00f3lo en materia de dogma; nadie tiene el derecho de prohibir al Esp\u00edritu Santo a que expanda sobre la Iglesia nuevas luces bajo pretexto de que los antiguos ya todo lo han visto y decidido.\u201d Paris; 1966, 6\u00aa ed. con pr\u00f3logo de R. De Vaux, pp. 23\u201324. Este solo dato lo diferencia de su contempor\u00e1neo Loisy, quien escrib\u00eda: \u201cYa he dicho tambi\u00e9n c\u00f3mo el estudio de la\u00a0<em>Summa Theologiae<\/em>, que emprend\u00ed en este tiempo, aument\u00f3 este malestar en lugar de calmarlo\u2026 El \u00e1ngel de las escuelas me desconcertaba por el atrevimiento de sus construcciones l\u00f3gicas en las que yo no consegu\u00eda encontrar fundamento real alguno\u2026\u201d M\u00e9moires, 50. Citado por: C. Tresmontant.\u00a0<em>La crisis modernista<\/em>, Barcelona; 1981; p. 34.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn13\"><\/a><a href=\"#_ftnref13\">[13]<\/a>\u00a0Jean Levie,\u00a0<em>ibid.<\/em>, pp.58-59.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn14\"><\/a><a href=\"#_ftnref14\">[14]<\/a>\u00a0\u201cAller Anfang ist schwer.\u201d Se corresponde al m\u00e1s pintoresco italiano: \u201cRoma non fu fatta in un giorno\u201d<\/p>\n<p><a name=\"_ftn15\"><\/a><a href=\"#_ftnref15\">[15]<\/a>\u00a0J. Guitton,\u00a0<em>Retrato del Padre Lagrange-El que reconcili\u00f3 la ciencia con la fe<\/em>; Madrid;1993; p. 33.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn16\"><\/a><a href=\"#_ftnref16\">[16]<\/a>\u00a0Citado por J. Guitton,\u00a0<em>ibid.<\/em>, 34.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn17\"><\/a><a href=\"#_ftnref17\">[17]<\/a>\u00a0Comenzaron los ataques por parte del jesuita M\u00e9chineau, quien trat\u00f3 al P. Lagrange de desertor pasado al enemigo (<em>Le P\u00e8re Lagrange<\/em>\u2026 \u00a0 pp. 92-93). El mismo patriarca latino de Jerusal\u00e9n, Msgr. Piavi, lo denunci\u00f3 en Roma, ante el Prefecto de Propaganda Fide, acus\u00e1ndolo de racionalismo e incluso de desviaciones \u201cprotestantes\u201d (ver:\u00a0<em>ibid<\/em>., pp. 85-87).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn18\"><\/a><a href=\"#_ftnref18\">[18]<\/a>\u00a0A.J. Delattre,\u00a0<em>Autour de la question biblique. Une nouvelle \u00e9cole d\u2019ex\u00e9g\u00e8se et les autorit\u00e9s qu\u2019elle invoque<\/em>, Li\u00e8ge; 1904.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn19\"><\/a><a href=\"#_ftnref19\">[19]<\/a>\u00a0Sigui\u00f3 una campa\u00f1a contra\u00a0<em>El m\u00e9todo hist\u00f3rico<\/em>, con la intervenci\u00f3n de la revista romana de los jesuitas: La Civilt\u00e0 Cattolica (ver:\u00a0<em>Le P\u00e8re Lagrange<\/em>, p. 143).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn20\"><\/a><a href=\"#_ftnref20\">[20]<\/a>\u00a0De hecho, el libro de Loisy fue una respuesta al de A. v. Harnack:\u00a0<em>Das Wessen von Christentum<\/em>; Leipzig; 1900, del que critica su desd\u00e9n por la Iglesia, a la cual, con todo, tampoco \u00e9l ubica en su debido lugar, al acu\u00f1ar su c\u00e9lebre axioma: \u201cJes\u00fas predic\u00f3 el reino de Dios y fue la Iglesia la que vino\u201d (<em>L\u2019\u00c9vangile et l\u2019\u00c9glise<\/em>, Paris; 1902; p. 111).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn21\"><\/a><a href=\"#_ftnref21\">[21]<\/a>\u00a0<em>Le P\u00e8re Lagrange<\/em>, P. 121. Se refiere a: RB; 1903; pp. 292-313.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn22\"><\/a><a href=\"#_ftnref22\">[22]<\/a>\u00a0Marie-Joseph Lagrange ,\u00a0<em>La M\u00e9thode Historique<\/em>, p. 169. V\u00e9ase id\u00e9ntica postura sobre el aprecio de los progresos que hac\u00eda el m\u00e9todo hist\u00f3rico por aquellos a\u00f1os, pero sin que su precio significara un desd\u00e9n por el dogma, en la pluma del gran amigo y colega escriturista de Lagrange, Mons. P. Battifol: El concepto de ortodoxia ha sufrido un cambio significativo. Porque \u201cencontramos provecho al escribir la historia de la elaboraci\u00f3n de un dogma, en primer lugar, porque s\u00f3lo la historia nos permite distinguir en un dogma el elemento esencial e inm\u00f3vil y el elemento poco a poco explicitado o inferido por la reflexi\u00f3n eclesi\u00e1stica. El primero de estos dos elementos es una constante, de la cual la historia va mostrando que no tiene historia; el segundo elemento, al contrario, est\u00e1 legitimado porque tiene una historia\u2026 hemos de verificar la perpetuidad pieza por pieza, y all\u00ed donde no hay perpetuidad, sino desarrollo, hemos de seguir hasta el menor detalle las fases de este desarrollo. En lo cual, siguiendo al Cardenal Newman, abrimos una via media entre los viejos protestantes, que ven en toda f\u00f3rmula eclesi\u00e1stica\u2026 del dogma una intrusi\u00f3n\u2026y aquellos escol\u00e1sticos de hoy d\u00eda, que a todo precio quieren que los Padres hayan pensado exactamente como ellos\u201d.\u00a0<em>\u00c9volutionnisme et Histoire<\/em>\u00a0en:\u00a0<em>Bulletin de litt\u00e9rature eccl\u00e9siastique<\/em>; 1906; p.174.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn23\"><\/a><a href=\"#_ftnref23\">[23]<\/a>\u00a0Que, seg\u00fan Loisy, era tenida err\u00f3neamente como inminente por el mismo Jes\u00fas;\u00a0<em>L\u2019\u00c9vangile et l\u2019 \u00c9glise,<\/em>\u00a0p. 141.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn24\"><\/a><a href=\"#_ftnref24\">[24]<\/a>\u00a0Marie-Joseph Lagrange,\u00a0<em>La M\u00e9thode Historique<\/em>, p. 179.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn25\"><\/a><a href=\"#_ftnref25\">[25]<\/a>\u00a0A. Schweitzer,\u00a0<em>Geschichte der Leben-Jesu Forschung<\/em>, Munich; 1906. \u201cLa investigaci\u00f3n hist\u00f3rica sobre la vida de Jes\u00fas no naci\u00f3 de un inter\u00e9s puramente hist\u00f3rico, sino que m\u00e1s bien buscaba al Jes\u00fas de la historia como una forma de ayudarse en la lucha contra el dogma, por liberarse del dogma. Posteriormente, una vez liberada de ese sentimiento, busc\u00f3 al Jes\u00fas hist\u00f3rico en un modo que pudiera ser entendido por la generaci\u00f3n en que llevaba a cabo su tarea. Para Bahrdt y Venturini, Jes\u00fas fue el instrumento de la Orden de los Iluminados a finales del s. XVIII. Para Reinhardt, Hess, Paulus y dem\u00e1s escritores racionalistas, Jes\u00fas fue el maravilloso revelador de la virtud verdadera conforme a la raz\u00f3n. Cada una de las \u00e9pocas sucesivas de la teolog\u00eda encontr\u00f3 sus propias ideas en Jes\u00fas; de otro modo les hubiera resultado imposible revivificarlo.\u201d A. Schweitzer,\u00a0<em>Investigaci\u00f3n sobre la Vida de Jes\u00fas<\/em>, Valencia; 1990; p. 53-54.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn26\"><\/a><a href=\"#_ftnref26\">[26]<\/a>\u00a0Marie-Joseph Lagrange,\u00a0<em>La M\u00e9thode Historique<\/em>, pp. 184-185.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn27\"><\/a><a href=\"#_ftnref27\">[27]<\/a>\u00a0Salmo 55, 13-14.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn28\"><\/a><a href=\"#_ftnref28\">[28]<\/a>\u00a0<em>Le P\u00e8re Lagrange<\/em>, p. 135. J. Guitton recuerda una frase del P. Lagrange, que no es un mero refr\u00e1n piadoso, sino que ha nacido de una abnegada y sostenida actitud de fe: \u201cNada se arregla en la Iglesia fuera de la obediencia\u201d.\u00a0<em>Retrato del P. Lagrange<\/em>, p. 39.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn29\"><\/a><a href=\"#_ftnref29\">[29]<\/a>\u00a0<em>Le P\u00e8re Lagrange<\/em>, p. 141.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn30\"><\/a><a href=\"#_ftnref30\">[30]<\/a>\u00a0\u201cPero las sospechas no cesaron. Para desarmarlas, renunci\u00e9 enteramente al estudio del Antiguo Testamento, fuera de lo que tiene que ver con el Nuevo, y, dado que mis superiores no me autorizaban a decir adi\u00f3s a los estudios b\u00edblicos, me consagr\u00e9 al estudio del Evangelio. No era dejar un puesto libre. El P. Dhorme entraba como maestro en las relaciones de la Biblia con el Antiguo Oriente\u201d (<em>Le P\u00e8re Lagrange<\/em>, p. 172).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn31\"><\/a><a href=\"#_ftnref31\">[31]<\/a>\u00a0<em>Ibid.<\/em>\u00a0p. 169. Lagrange manifiesta su acuerdo con la siguiente indicaci\u00f3n del jesuita Yves de la Bri\u00e8re: \u201cEste gran Papa ha actuado en algunos casos como esos jefes que proclaman el estado de sitio o la ley marcial en circunstancias, en que el peligro apremiante pide medidas excepcionales. Hab\u00eda peligro, el Papa lo sab\u00eda. A \u00e9l le correspond\u00eda restablecer la seguridad general, aunque esto costara a algunos individuos. En ese momento mismo, se propon\u00eda publicar por fin una lista de proposiciones condenadas. No ha querido, sin duda, que, siendo severo con los unos, fuera demasiado indulgente con otros. El silencio le pareci\u00f3 la situaci\u00f3n m\u00e1s propicia, para permitir a los esp\u00edritus meditar y poner al servicio las ense\u00f1anzas dadas por el decreto\u00a0<em>Lamentabili<\/em>.\u201d Ibid. p. 170.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn32\"><\/a><a href=\"#_ftnref32\">[32]<\/a>\u00a0Sin embargo, seg\u00fan noticias m\u00e1s actualizadas, se ha de quitar del horizonte la finalidad de \u201ccompetici\u00f3n\u201d con L\u2019\u00c9cole de Jerusal\u00e9n, en la intenci\u00f3n primera para la fundaci\u00f3n del Instituto B\u00edblico romano, encomendado a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, porque ya ven\u00eda plane\u00e1ndose desde Le\u00f3n XIII, gran protector del P. Lagrange. (Ver: R. Fabris,\u00a0<em>Bibbia e Magistero. Dalla Providentissimus Deus (1893) alla Dei Verbum (1965)<\/em>\u201d en: Studia Patavina, XLI; 1994; 2, 326.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn33\"><\/a><a href=\"#_ftnref33\">[33]<\/a>\u00a0<em>Le P\u00e8re Lagrange<\/em>, p. 190.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn34\"><\/a><a href=\"#_ftnref34\">[34]<\/a>\u00a0J.Guitton,\u00a0<em>Retrato del Padre Lagrange<\/em>, p. 52.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn35\"><\/a><a href=\"#_ftnref35\">[35]<\/a>\u00a0<em>Le P\u00e8re Lagrange<\/em>, p. 196.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn36\"><\/a><a href=\"#_ftnref36\">[36]<\/a>\u00a0Corriere della Sera; 28 de julio de 1909; D\u00e9bats; 21 de agosto de 1909; L\u2019Unit\u00e0 cattolica; 24 de diciembre de 1912.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn37\"><\/a><a href=\"#_ftnref37\">[37]<\/a>\u00a0<em>Le P\u00e8re Lagrange<\/em>, p. 198. El P. Fonck hizo una visita de cortes\u00eda al P. Lagrange, proponiendo, para explicar la situaci\u00f3n una met\u00e1fora, aparentemente humilde. Coment\u00f3 que se trataba de una lucha entre \u201cun cacharro de barro; a\u00f1adimos: los jesuitas incipientes) contra otro de hierro; los dominicos, ya desde a\u00f1os en la liza. Pese a nosotros \u2013comenta Lagrange\u2013 ser\u00edamos fatalmente observados como en oposici\u00f3n con un instituto no s\u00f3lo pontificio, sino honrado con el favor del Santo Padre, favor que nos era rehusado. La menor pol\u00e9mica, que se hubiera vuelto inevitable, tomar\u00eda f\u00e1cilmente el aspecto de una rebeli\u00f3n. Nosotros no quer\u00edamos nada de esto en absoluto\u201d. El Padre acota: \u201cLa visita del P. Fonck me dej\u00f3 en un gran abatimiento\u201d;\u00a0<em>ibid.<\/em>, 199.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn38\"><\/a><a href=\"#_ftnref38\">[38]<\/a>\u00a0El P. Lagrange enumera tambi\u00e9n honrosas excepciones en la Compa\u00f1\u00eda, que se alinearon junto a \u00e9l: Delehaye, Peeters, Martindale, Grandmaison, Condamin, Durand, (un poco Prat) Bouvier, Mari\u00e8s, de Tonqu\u00e9dec, Pinard de la Boulaye, d\u2019Al\u00e8s;\u00a0<em>ibid.<\/em>, p. 201, n. 60.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn39\"><\/a><a href=\"#_ftnref39\">[39]<\/a>\u00a0En el colmo de estas angustias el P. Lagrange hab\u00eda escrito una carta al P. Cormier, general de los dominicos, de la que extractamos estos p\u00e1rrafos: \u201cPara m\u00ed, personalmente, es claro que no debo ocuparme m\u00e1s de Sagrada Escritura\u2026 No es por descorazonamiento, es para mostrarme d\u00f3cil a la direcci\u00f3n de la Santa Sede a mi respecto, esta vez muy clara\u2026 Lejos de incitar a los otros contra la autoridad, yo pido que se contin\u00fae\u2026 Mi persona no debe contar para nada, \u00bfno se lo he repetido cantidad de veces?\u2026 Pienso que Ud. podr\u00eda muy bien presentar esta medida como un acto deferente ante las intenciones del Santo Padre\u201d;\u00a0<em>Ibid.<\/em>, pp. 358-359. Efectivamente, se hizo llegar la carta al Papa, quien respondi\u00f3 al P. Cormier, el 16 de agosto de 1912: \u201cHe le\u00eddo con la m\u00e1s grande satisfacci\u00f3n la hermosa carta del P. Lagrange, y tendr\u00e1 Ud. la bondad de responderle que yo estaba bien seguro de sus sentimientos y que lo felicito por su plena sumisi\u00f3n\u201d;\u00a0<em>ibid.<\/em>, p. 204.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn40\"><\/a><a href=\"#_ftnref40\">[40]<\/a>\u00a0Insertamos: de la fundaci\u00f3n de l\u2019 \u00c9cole Biblique, en 1990.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn41\"><\/a><a href=\"#_ftnref41\">[41]<\/a>\u00a01890-1937, Editions du Cerf, 1990.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn42\"><\/a><a href=\"#_ftnref42\">[42]<\/a>\u00a01890-1939.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn43\"><\/a><a href=\"#_ftnref43\">[43]<\/a>\u00a0Gabalda, 1991.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn44\"><\/a><a href=\"#_ftnref44\">[44]<\/a>\u00a0Ya en los \u00faltimos a\u00f1os de vida del P. Lagrange hab\u00eda comenzado un deshielo y acercamiento entre los jesuitas del Biblicum y el P. Lagrange. As\u00ed, cuando despuntaba ya la competencia, de quien ser\u00eda m\u00e1s tarde gran ex\u00e9geta del Biblicum, S. Lyonnet, \u201cfue invitado por el P. Lagrange a redactar para la\u00a0<em>Introduction \u00e1 l\u2019\u00e9tude du Nouveau Testament, II: Critique textuelle<\/em>, los cap\u00edtulos relativos a las traducciones armenia y ge\u00f3rgica. Se sigui\u00f3 de all\u00ed una larga correspondencia muy cordial entre el joven ling\u00fcista y el c\u00e9lebre ex\u00e9geta\u201d; A. Vanhoye, \u201cNotice Biographique\u201d en: S.Lyonnet,\u00a0<em>\u00c9tudes sur l\u2019 Ep\u00eetre aux Romains<\/em>\u00a0, Roma-1989-IX. Se encuentra el epistolario entre ambos en: Biblica; 1990; pp. 280-298. Yves Congar relata que, conversando con el Cardenal A. Bea; que fuera rector del \u201cBiblicum\u201d; \u00e9ste le inform\u00f3 personalmente que, en sus viajes a Tierra Santa, \u201chab\u00eda establecido contacto con el P. Lagrange, para superar la semitirantez; \u201cdemifroid entre l \u00c9cole biblique y el Instituto\u201d; Yves Congar,\u00a0<em>Mon Journal du Concile<\/em>, Paris; 2002; I, p. 91.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn45\"><\/a><a href=\"#_ftnref45\">[45]<\/a>\u00a0Aclaramos: es el que venimos tambi\u00e9n \u201csaqueando\u201d para esta presentaci\u00f3n:\u00a0<em>Le P\u00e8re Lagrange<\/em>.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn46\"><\/a><a href=\"#_ftnref46\">[46]<\/a>\u00a0P. Grelot, \u201cRitorno ai lavori seri\u201d en su obra:\u00a0<em>Il rinnovamento biblico nel ventesimo secolo \u2013 Memorie di un protagonista<\/em>, Cinisello Balsamo; Milano; 1996; pp. 297-298.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn47\"><\/a><a href=\"#_ftnref47\">[47]<\/a>\u00a0<em>Le P\u00e8re Lagrange<\/em>, p. 205.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn48\"><\/a><a href=\"#_ftnref48\">[48]<\/a>\u00a0<em>Ibid<\/em>., p. 215.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn49\"><\/a><a href=\"#_ftnref49\">[49]<\/a>\u00a0En su primera nota, a\u00f1ade: \u201cEl 4 de julio de 1991, con ocasi\u00f3n de mis noventa a\u00f1os, el Papa me escrib\u00eda: \u201cMe siento feliz al saber que ha terminado Ud. la redacci\u00f3n de su libro sobre el Padre Lagrange; me complacer\u00e1 conocer un ensayo que ayudar\u00e1 a nuestros contempor\u00e1neos a reconocer en ese religioso un precursor de la ex\u00e9gesis y una figura de la Iglesia\u201d;\u00a0<em>Retrato del Padre Lagrange<\/em>, p. 9 y n. 1. El importante documento de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica sobre La Interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Iglesia, 1993, har\u00e1 tambi\u00e9n justicia a la denodada labor del P. Lagrange, destacando s\u00f3lo su nombre entre los grandes de la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica m\u00e1s actual: \u201cAunque sus trabajos no siempre hayan obtenido el apoyo que se les da hoy, los exegetas que ponen su saber al servicio de la Iglesia, se encuentran situados en una rica tradici\u00f3n que se extiende desde los primeros siglos, con Or\u00edgenes y Jer\u00f3nimo, hasta los tiempos m\u00e1s recientes, con el padre Lagrange y otros, y se prolonga hasta nuestros d\u00edas\u201d;\u00a0<em>ibid.<\/em>, III, B, 3, Buenos Aires-2003 \u2013 pp. 141\u2013142.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn50\"><\/a><a href=\"#_ftnref50\">[50]<\/a>\u00a0Instituida ya por Le\u00f3n XIII el 30 de octubre de 1902;\u00a0<em>Carta Apost\u00f3lica Vigilantiae studiique<\/em>. Sus primeras intervenciones fueron elaboradas en la atm\u00f3sfera particularmente dif\u00edcil de la crisis modernista, entre 1906 y 1914. Tratan sobre la autenticidad del Pentateuco, mosaica, y de otros libros del Antiguo y Nuevo Testamento, como tambi\u00e9n de algunos otros temas.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn51\"><\/a><a href=\"#_ftnref51\">[51]<\/a>\u00a0H. Haag,\u00a0<em>Wider die Angst vor der Freiheit: Die Geschichte des Pioniers katholischer Bibelwissenschaft Marie-Joseph Lagrange; 1855-1936<\/em>\u00a0en: Gegenentw\u00fcrfe,\u00a0<em>24 Lebensl\u00e4ufe f\u00fcr eine andere Theologie<\/em>\u00a0, ed. de H. H\u00e4ring y K. J. Kuschel; Publicaci\u00f3n en homenaje a Hans K\u00fcng; Munich,1988; p. 280.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn52\"><\/a><a href=\"#_ftnref52\">[52]<\/a>\u00a0Ver nota previa.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn53\"><\/a><a href=\"#_ftnref53\">[53]<\/a>\u00a0Negador de la existencia del Demonio; Abschied von Teufel, Einsiedeln,1969. Lo mismo que H. K\u00fcng; en cuyo honor escribe este art\u00edculo Haag; quien ha rechazado la infalibilidad pontificia; Unfehlbar?, Eine Frage, Einsiedeln,1970. De este \u00faltimo escribir\u00e1 H. U. Von Balthasar: \u201cEn cuanto a K\u00fcng, que tiene la pretensi\u00f3n de seguir siendo cristiano, yo compruebo que su posici\u00f3n es la de un protestante liberal\u201d;\u00a0<em>Viaggio nel postconcilio, Intervista di Angelo Scola<\/em>, Suplemento al n. 10 de Trenta Giorni, noviembre de 1985, Mil\u00e1n.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn54\"><\/a><a href=\"#_ftnref54\">[54]<\/a>\u00a0Jean Levie,\u00a0<em>ibid.<\/em>, p. 87, n. 1.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn55\"><\/a><a href=\"#_ftnref55\">[55]<\/a>\u00a0Juan 1, 14. P. Grelot,\u00a0<em>Los Evangelios y la historia, Barcelona;<\/em>\u00a01987, p. 31.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn56\"><\/a><a href=\"#_ftnref56\">[56]<\/a>\u00a0Egipt\u00f3logo franc\u00e9s; 1846-1916.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn57\"><\/a><a href=\"#_ftnref57\">[57]<\/a>\u00a0J. Guitton,\u00a0<em>Portrait de Monsieur Pouget<\/em>, Gallimard; 1941; p. 284.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn58\"><\/a><a href=\"#_ftnref58\">[58]<\/a>\u00a0Sobre todo en el per\u00edodo entre 1906 y 1914, acerca de la \u201cautenticidad mosaica del Pentateuco\u201d, \u201c\u00edndole y autor del libro de Isa\u00edas, de los Salmos; autor del Cuarto Evangelio\u201d y asuntos por el estilo. \u201cFueron todas elaboradas en la atm\u00f3sfera particularmente dif\u00edcil de la crisis modernista\u201d; Jean Levie,\u00a0<em>ibid.<\/em>, 87.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn59\"><\/a><a href=\"#_ftnref59\">[59]<\/a>\u00a0Secretario de dicha Comisi\u00f3n.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn60\"><\/a><a href=\"#_ftnref60\">[60]<\/a>\u00a0Fuentes del Pentateuco, el valor \u201chist\u00f3rico\u201d de sus once primeros cap\u00edtulos.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn61\"><\/a><a href=\"#_ftnref61\">[61]<\/a>\u00a0<em>Enchiridion Biblicum<\/em>, N\u00e1poles-Roma; 1956; nn. 577-581.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn62\"><\/a><a href=\"#_ftnref62\">[62]<\/a>\u00a0<em>Divino Afflante Spiritu<\/em>, de P\u00edo XII; 1939.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn63\"><\/a><a href=\"#_ftnref63\">[63]<\/a>\u00a0Cfr. \u201cDas neue biblische Handbuch\u201d en:\u00a0<em>Benediktinische Monatschrift,<\/em>\u00a031; 1955, 49 s.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn64\"><\/a><a href=\"#_ftnref64\">[64]<\/a>\u00a0Cfr. \u201cDe nova Enchiridii Biblici editione\u201d en:\u00a0<em>Antonianum<\/em>\u00a030; 1955; pp. 63-65.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn65\"><\/a><a href=\"#_ftnref65\">[65]<\/a>\u00a0Cfr. \u201c\u00c0 Propos du nouvel Enchiridion Biblicum\u201d en:\u00a0<em>Revue Biblique<\/em>\u00a062; 1955; pp. 414-419.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn66\"><\/a><a href=\"#_ftnref66\">[66]<\/a>\u00a0Kl. Stock, \u201cI cento anni della Pontificia Commissione Biblica\u201d en: AA. VV.,\u00a0<em>Atti della giornata per il 100\u00ba anniversario di fondazione della Pontificia Commissione Biblica<\/em>, Roma, 2 de mayo de 2003. Ciudad del Vaticano, 2003; pp. 17-18. La misma consideraci\u00f3n sobre la adecuada ubicaci\u00f3n \u201chist\u00f3rica\u201d necesaria, para hacer justicia a estas soluciones ya superadas, se le\u00eda en las notas de Miller y Kleinhans. As\u00ed se expresaba el primero: \u201cApenas podemos hacernos idea de la situaci\u00f3n en que se encontraban los profesores cat\u00f3licos a la vuelta del siglo y del peligro en que se hallaba la doctrina cat\u00f3lica sobre la inspiraci\u00f3n y la Escritura, cuando la avenida de cr\u00edtica liberal y racionalista amenazaba desbordar todas las barreras de las tradiciones hasta entonces santamente observadas. Ahora que la lucha ha cedido sustancialmente, y no pocas posiciones contrarias han sido superadas pac\u00edficamente y algunos problemas se presentan bajo luz del todo nueva, resulta c\u00f3modo sonreirse de la \u201cestrechez\u201d y las \u201cataduras\u201d entonces dominantes\u201d.; Citado por L. Alonso Sch\u00f6kel en:\u00a0<em>El hombre de hoy ante la Biblia<\/em>, 37-38.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn67\"><\/a><a href=\"#_ftnref67\">[67]<\/a>\u00a0Citado por L. Alonso Sch\u00f6kel, en<em>\u00a0ibid.<\/em>, 36-37.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn68\"><\/a><a href=\"#_ftnref68\">[68]<\/a>\u00a0Citado por H. De Lubac,\u00a0<em>L\u2019 \u00c9glise dans la crise actuelle<\/em>, Paris; 1969; 86.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn69\"><\/a><a href=\"#_ftnref69\">[69]<\/a>\u00a0<em>Ibid.<\/em><\/p>\n<p><a name=\"_ftn70\"><\/a><a href=\"#_ftnref70\">[70]<\/a>\u00a0<em>Ecclesiam Suam<\/em>\u00a0en:\u00a0<em>Acta Apostolicae Sedis<\/em>, 56; 1964; p. 618. Ver, en igual sentido, los p\u00e1rrafos de la Audiencia General del 19 de enero de 1972, que figuran en el programa de estas Jornadas: \u201cEl modernismo represent\u00f3 la expresi\u00f3n caracter\u00edstica de estos errores y bajo otros nombres est\u00e1 todav\u00eda de actualidad.\u201d<\/p>\n<p><a name=\"_ftn71\"><\/a><a href=\"#_ftnref71\">[71]<\/a>\u00a0Marcos 16, 18<\/p>\n<p><a name=\"_ftn72\"><\/a><a href=\"#_ftnref72\">[72]<\/a>\u00a0Mateo 28, 20<\/p>\n<p><a name=\"_ftn73\"><\/a><a href=\"#_ftnref73\">[73]<\/a>\u00a0Hechos 2, 18. Pablo VI,\u00a0<em>Discurso de clausura del S\u00ednodo de los obispos<\/em>, 26 de octubre de 1974.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn74\"><\/a><a href=\"#_ftnref74\">[74]<\/a>\u00a0Efesios 3, 18.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn75\"><\/a><a href=\"#_ftnref75\">[75]<\/a>\u00a0Marcos 13, 31<\/p>\n<p><a name=\"_ftn76\"><\/a><a href=\"#_ftnref76\">[76]<\/a>\u00a0H. U. von Balthasar, en:\u00a0<em>Communio<\/em>, VIII; 1979; n. 1.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn77\"><\/a><a href=\"#_ftnref77\">[77]<\/a>\u00a0P. Berger,\u00a0<em>Auf den Spuren der Engel-Die moderne Gesellschaft und die Wiederentdeckung der Transzendenz<\/em>, Fr\u00e1ncfort del Meno; 1972, p. 66.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn78\"><\/a><a href=\"#_ftnref78\">[78]<\/a>\u00a0Filipenses 1, 23.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn79\"><\/a><a href=\"#_ftnref79\">[79]<\/a>\u00a0La\u00a0<em>Carta al Cardenal Suhard<\/em>; 1948. Posteriormente su Instrucci\u00f3n\u00a0<em>Sancta Mater Ecclesia<\/em>\u00a0sobre la verdad hist\u00f3rica de los Evangelios; 21 de abril de 1964; en la que, con los recaudos necesarios, se aceptan los m\u00e9todos de la \u201cForm\u201d y \u201cRedaktionsgeschichte.\u201d Tal documento fue casi un preludio a lo que tratar\u00eda\u00a0<em>Dei Verbum<\/em>\u00a0el a\u00f1o siguiente;\u00a0<em>Dei Verbum<\/em>, ver 17-19; Concilio Vaticano II.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn80\"><\/a><a href=\"#_ftnref80\">[80]<\/a>\u00a0P. Grelot,\u00a0<em>Rinnovamento biblico<\/em>,pp. 316-317.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn81\"><\/a><a href=\"#_ftnref81\">[81]<\/a>\u00a0Cardenal W. Wakefield Baum, en: L\u2019Osservatore Romano, 8 de diciembre de 1985; ed. espa\u00f1ola, p. 14. La relaci\u00f3n final del Cardenal G. Daneels, recog\u00eda estos \u201cdesiderata\u201d: \u201cEn este contexto se ve la importancia de la\u00a0<em>Constituci\u00f3n Dogm\u00e1tica Dei Verbum<\/em>, que quiz\u00e1 fue demasiado descuidada \u2026 Tambi\u00e9n en esta Constituci\u00f3n es necesario evitar una lectura parcial. Principalmente la ex\u00e9gesis del sentido original de la Sagrada Escritura, que fue recomendada fuertemente por el Concilio; cf.\u00a0<em>Dei Verbum<\/em>, 12; no ha de ser separada de la viva Tradici\u00f3n de la Iglesia; cf.\u00a0<em>Dei Verbum<\/em>, 9; ni de la interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica del Magisterio de la Iglesia; cf\u00a0<em>Dei Verbum<\/em>, 10. Hay que evitar y superar aquella falsa oposici\u00f3n entre la funci\u00f3n doctrinal y la pastoral. M\u00e1s a\u00fan, el verdadero af\u00e1n pastoral consiste en la actualizaci\u00f3n y concreci\u00f3n de la verdad de la salvaci\u00f3n, que en s\u00ed vale para todos los tiempos.\u201d en: L\u2019Osservatore Romano, 22 de diciembre de 1985 \u2013 ed. espa\u00f1ola \u2013 p. 12.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn82\"><\/a><a href=\"#_ftnref82\">[82]<\/a>\u00a015 de diciembre de 1989. \u201cInnegablemente\u00a0<em>Dei Verbum<\/em>\u00a0abr\u00eda as\u00ed un nuevo per\u00edodo para los estudios b\u00edblicos en la Iglesia, por m\u00e1s que todav\u00eda hoy no parece que muchos se den cuenta de ello\u201d; I. De La Potterie, \u201cL\u2019Istituto Biblico negli ottant\u2019anni della sua Storia\u201d en: La Civilt\u00e0 Cattolica, 3344-1989; p.167.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn83\"><\/a><a href=\"#_ftnref83\">[83]<\/a>\u00a02 Timoteo 3, 7.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn84\"><\/a><a href=\"#_ftnref84\">[84]<\/a>\u00a0cf. Juan 1, 14-17.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn85\"><\/a><a href=\"#_ftnref85\">[85]<\/a>\u00a0cf. Efesios 1, 13.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn86\"><\/a><a href=\"#_ftnref86\">[86]<\/a>\u00a0Ignace De La Potterie,\u00a0<em>L\u2019Esegesi Biblica, Scienza della Fede<\/em>\u00a0en: AA. VV.\u00a0<em>L\u2019Esegesi Cristiana Oggi<\/em>, Casale Monferrato; 1991; 164-165. Nueve a\u00f1os m\u00e1s tarde dibujar\u00e1 todav\u00eda un panorama similar en: \u201cLa Crisis de la Ex\u00e9gesis Contempor\u00e1nea\u201d en:\u00a0<em>Jornadas B\u00edblicas-Actas-Biblia y Hermen\u00e9utica<\/em>, San Rafael; 1998; pp. 97-114. \u00daltimamente, una complet\u00edsima tesis doctoral sobre el Documento de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica acerca de \u201cLa Interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Iglesia,\u201d comprueba lo siguiente: \u201cEn el pasado muchos estudiosos cat\u00f3licos de la Biblia recibieron una sustancial formaci\u00f3n teol\u00f3gica en instituciones cat\u00f3licas, si bien la relaci\u00f3n de la ex\u00e9gesis con la fe y la teolog\u00eda segu\u00eda siendo problem\u00e1tica. Pero, en a\u00f1os recientes los expertos cat\u00f3licos reciben su educaci\u00f3n escritur\u00edstica en instituciones seculares y la educaci\u00f3n teol\u00f3gica es tenida como ampliamente irrelevante\u201d; P. S. Williamson,\u00a0<em>Catholic Principles for Interpreting Scripture-A Study of the Pontifical Biblical Commission\u2019s The Interpretation of the Bible in the Church<\/em>, Roma, 2002, 336, n. 6.<\/p>\n<p>O sea: ya antes, cuando se requer\u00eda la licenciatura en Teolog\u00eda, para ingresar a los grados acad\u00e9micos en Biblia, no estaban muy claramente delineadas las mutuas dependencias e influencias entre la dogm\u00e1tica y la ex\u00e9gesis. El problema, lejos de avanzar hacia un esclarecimiento, ha retrocedido, porque en la actualidad, se suele encarar el estudio de la Escritura con mente positivista, sin conciencia de la \u201canalog\u00eda de la fe.\u201d; Ver:\u00a0<em>Dei Verbum<\/em>, 12. Ya precedentemente, el mismo autor hab\u00eda fotografiado as\u00ed la situaci\u00f3n actual: \u201cSin embargo, existe en la comunidad exeg\u00e9tica una profunda cautela acerca de la \u00edntima relaci\u00f3n entre teolog\u00eda y ex\u00e9gesis, siendo considerada la primera como tendenciosa y dogm\u00e1tica y la segunda vista como cient\u00edfica. Esta cautela refleja una lenta reacci\u00f3n frente a un excesivo dominio de la teolog\u00eda dogm\u00e1tica y la autoridad de la Iglesia en el pasado. Esta reacci\u00f3n y la nueva apertura de la Iglesia a los m\u00e9todos cient\u00edficos a partir del Vaticano II, ha orientado hacia una tendencia en la ex\u00e9gesis a plantar sus tiendas en el reino de la ciencia positivista, y a abstenerse de discutir las implicancias teol\u00f3gicas de la Escritura o su mensaje religioso para la fe cristiana. Esto ha influenciado los cursos de Escritura en el Seminario y la Universidad, que a menudo se limitan a an\u00e1lisis hist\u00f3ricos o literarios. Un prominente cient\u00edfico del Antiguo Testamento en una Universidad Cat\u00f3lica de los Estados Unidos le cont\u00f3 a quien escribe: \u201cEl primer d\u00eda de clase informo a mis estudiantes que soy sacerdote y franciscano, pero que desde ese punto de vista, ellos pueden esperar de m\u00ed que me acerque a los textos b\u00edblicos exactamente igual a como lo har\u00eda con cualquier otro documento.\u201d; Peter S. Williamson,<em>\u00a0ibid.<\/em>, 335.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn87\"><\/a><a href=\"#_ftnref87\">[87]<\/a>\u00a0Si bien tampoco faltaron cr\u00edticas.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn88\"><\/a><a href=\"#_ftnref88\">[88]<\/a>\u00a0En 1993. Ofrece una interesante panor\u00e1mica de su recepci\u00f3n: M. Girard, \u201cIl documento della Pontificia Commissione Biblica \u2018L\u2019 interpretazione della Bibbia nella Chiesa: Bilancio e prospettive\u2019\u201d en:\u00a0<em>Atti della Giornata Celebrativa per il 100\u00ba Anniversario di Fondazione della Pontificia Commissione Biblica<\/em>; Roma 2 de mayo de 2003, Ciudad del Vaticano, pp. 30-49. Igualmente la reci\u00e9n citada tesis doctoral de P. S. Williamson; ver la nota anterior y J. F. Fitzmyer,\u00a0<em>The Biblical Commission\u2019s Document \u201cThe Interpretation of the Bible in the Church\u201d \u2013 Text and Commentary<\/em>, Roma; 1995.<\/p>\n<p>Es asimismo muy \u00fatil e interesante: G. Ghiberti y Francesco Mosetto,\u00a0<em>L \u2018Interpretazione della Bibbia nella Chiesa<\/em>, Tur\u00edn; 1998. En las pp. 101 a 104 ofrece cuatro densas carillas con bibliograf\u00eda respecto a este documento.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn89\"><\/a><a href=\"#_ftnref89\">[89]<\/a>\u00a0Pontificia Commissio Biblica,\u00a0<em>Le peuple juif et ses Saintes \u00c9critures dans la Bible chr\u00e9tienne<\/em>, Ciudad del Vaticano, 2001.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn90\"><\/a><a href=\"#_ftnref90\">[90]<\/a>\u00a0Hechos 17, 31.<a name=\"_ftn91\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref91\">[91]<\/a>\u00a0Hebreos 13, 8.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; https:\/\/revistafeyrazon.wordpress.com\/2008\/08\/01\/025-03\/ In Revista y Raz\u00f3n 2008\/08\/02 Omne verum a quocumque dictature a Spiritu Sancto est \u00ab\u00a0Toute v\u00e9rit\u00e9 d&rsquo;o\u00f9 qu&rsquo;elle vienne proc\u00e8de du Saint-Esprit\u00a0\u00bb( St Thomas). Antecedentes \u201cHablando se entienden los hombres\u201d, asegura la sabidur\u00eda popular. Pero, tambi\u00e9n nos advierte la experiencia sobre la palabra mendaz y el discurso artero y enga\u00f1oso. Dios, al dirigirnos &#8230;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/?p=13625&#038;lang=es\" class=\"more-link\">Continue reading &lsquo;La cuesti\u00f3n b\u00edblica, el P. Marie-Joseph Lagrange y el Magisterio de la Iglesia or el Dr. Miguel Antonio Barriola&rsquo; &raquo;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[122],"tags":[],"class_list":["post-13625","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-articulos-sobre-padre-lagrange"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13625","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13625"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13625\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14302,"href":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13625\/revisions\/14302"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13625"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13625"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13625"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}