{"id":7765,"date":"2015-08-25T10:01:52","date_gmt":"2015-08-25T08:01:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.mj-lagrange.org\/?p=7765"},"modified":"2021-05-13T17:51:01","modified_gmt":"2021-05-13T15:51:01","slug":"marie-joseph-lagrange-op-y-la-escuela-b%c3%adblica-y-arqueol%c3%b3gica-francesa-de-j%c3%a9rusal%c3%a9n-pro-gabriele-marcelo-n%c3%a0pole-op","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/?p=7765&lang=es","title":{"rendered":"Marie-Joseph Lagrange OP y la Escuela B\u00edblica y Arqueol\u00f3gica francesa de J\u00e9rusal\u00e9n por Gabriele Marcelo N\u00e0pole OP"},"content":{"rendered":"<div class=\"fcbkbttn_buttons_block\" id=\"fcbkbttn_left\"><div class=\"fcbkbttn_button\">\n\t\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/\" target=\"_blank\">\n\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/mj-lagrange.org\/wp-content\/plugins\/facebook-button-plugin\/images\/standard-facebook-ico.png\" alt=\"Fb-Button\" \/>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div><div class=\"fcbkbttn_like \"><fb:like href=\"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/?p=7765&lang=es\" action=\"like\" colorscheme=\"light\" layout=\"standard\"  width=\"225px\" size=\"small\"><\/fb:like><\/div><\/div><h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #993300;\">MARIE-JOSEPH LAGRANGE, OP<\/span><\/h2>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #993300;\">Y LA ESCUELA B\u00cdBLICA Y ARQUEOL\u00d3GICA<\/span><\/h2>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #993300;\">FRANCESA DE JERUSAL\u00c9N<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: center;\">Gabriel M. N\u00e1pole<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fr. Marie-Joseph Lagrange, fundador de la <em>\u00c9cole Biblique et Arch\u00e9ologique Fran\u00e7aise<\/em> de Jerusal\u00e9n, iniciador de la <em>Revue Biblique <\/em>y de la colecci\u00f3n <em>\u00c9tudes Bibliques<\/em>, fue el primero en impulsar la utilizaci\u00f3n de la ex\u00e9gesis moderna en el mundo cat\u00f3lico, con la convicci\u00f3n de que no pod\u00eda haber contradicci\u00f3n entre la fe de la Iglesia y los descubrimientos provenientes de los esfuerzos honestos de la raz\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Animado por una gran pasi\u00f3n por la verdad y un gran amor a la Biblia y a la Iglesia, J.-M. Lagrange quiso abrir a los cat\u00f3licos el libro de las Escrituras, sac\u00e1ndolo del santuario y haci\u00e9ndolo redescubrir como Palabra enraizada y viviente. En los albores de un nuevo siglo -el XX-, enfrentado con cuestiones in\u00e9ditas, apost\u00f3 por un abordaje cr\u00edtico y riguroso de los textos b\u00edblicos, integrando las nuevas herramientas del conocimiento que ofrec\u00edan los tiempos modernos. Lagrange estaba convencido que esta alianza era posible, que ella no pod\u00eda sino honrar a la Iglesia y ser provechosa para todos, creyentes y no creyentes.[1]<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #993300;\">LA PERSONA<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Albert Marie Henry Lagrange naci\u00f3 el 7 de marzo de 1855 en <em>Bourg-en-Bresse<\/em>, al norte de Lyon. Su madre ten\u00eda un profundo sentido de la fe cristiana e inquieta por la salud de este segundo hijo, cuando ten\u00eda tres a\u00f1os lo llev\u00f3 al cura de Ars, quien lo bendijo. Terminados sus estudios secundarios, Albert pas\u00f3 a la <em>Universit\u00e9 Cath\u00f3lique<\/em> de Par\u00eds y obtuvo en 1878 el doctorado en derecho. A los veintitr\u00e9s a\u00f1os se consagr\u00f3 a Dios en la Orden de Predicadores. Despu\u00e9s de haber pasado un a\u00f1o en el seminario de Par\u00eds -en <em>Issy-les-Moulineaux<\/em>&#8211; entr\u00f3 en octubre de 1879 al noviciado de los dominicos de <em>Saint-Maximin, <\/em>en Provenza. Se le dio como nombre en la vida religiosa Marie-Joseph.<\/p>\n<p>Cuando en 1880 los religiosos fueron expulsados de Francia, Lagrange fue trasladado al nuevo centro de estudios de los dominicos exilados en Salamanca. Seg\u00fan su propia opini\u00f3n, la s\u00f3lida formaci\u00f3n filos\u00f3fica y teol\u00f3gica recibida all\u00ed le permiti\u00f3, m\u00e1s tarde, afrontar con seguridad los conflictos planteados por el modernismo en el campo b\u00edblico. Fue ordenado sacerdote en Zamora el 22 de diciembre de 1883 y obtuvo el doctorado en Teolog\u00eda el a\u00f1o siguiente. Vuelto a Francia en agosto de 1886, ense\u00f1\u00f3 Historia Eclesi\u00e1stica y Sagrada Escritura en Tolosa, hasta el d\u00eda en que su Provincial lo envi\u00f3 a Viena en 1888. Con los mejores principios de la hermen\u00e9utica cat\u00f3lica y de las lenguas esenciales para el estudio de los textos b\u00edblicos, M.-J. Lagrange percibi\u00f3 la necesidad de afianzar la utilizaci\u00f3n del m\u00e9todo de la ex\u00e9gesis moderna proveniente de Alemania, lo cual le supon\u00eda cultivarse en el terreno de la cr\u00edtica, la filolog\u00eda, la historia y la arqueolog\u00eda orientales. Austria le ofreci\u00f3 la posibilidad de estudiar con los profesores m\u00e1s reputados de aquel tiempo: M\u00fcller, Reinisch, Wahrmund. Bajo su direcci\u00f3n estudia asirio, egipcio, \u00e1rabe, filolog\u00eda sem\u00edtica y el hebreo talm\u00fadico.<\/p>\n<p>\u00c9sta es la \u00e9poca en que toma forma el proyecto de sus superiores de abrir en Jerusal\u00e9n una Escuela B\u00edblica. Estando en Austria le lleg\u00f3 la orden de partir hacia Jerusal\u00e9n, y el 10 de marzo de 1890 M.-J. Lagrange arrib\u00f3 a la Ciudad Santa con la misi\u00f3n de realizar aquel proyecto.[2] El 15 de noviembre del mismo a\u00f1o tuvo lugar la apertura acad\u00e9mica de la <em>\u00c9cole pratique des hautes-\u00e9tudes<\/em> en una sala abovedada de treinta metros por cuatro, que hab\u00eda sido el antiguo matadero turco de la ciudad. Desde entonces su vida ser\u00e1 absorbida por la <em>\u00c9cole<\/em> durante cuarenta y cinco a\u00f1os, excepto cuando fue separado de ella unos diez meses (1912-1913), enviado a Francia y silenciado.<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>A lo largo de medio siglo de actividad cient\u00edfica, J.-M. Lagrange public\u00f3 una treintena de libros y m\u00e1s de doscientos cincuenta art\u00edculos. El n\u00facleo de su labor exeg\u00e9tica lo condens\u00f3 en un peque\u00f1o libro: <em>La M\u00e9thode historique<\/em>, publicado en 1903 y reeditado en 1967. A ra\u00edz de esta obra, el Papa Le\u00f3n XIII, por intermedio del Cardenal Rampolla, lo convoc\u00f3 el 26 de junio de 1903 para formar parte del grupo de consultores de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica, cuya creaci\u00f3n hab\u00eda sido prevista por la carta apost\u00f3lica <em>Vigilantiae<\/em> de 1902. Adem\u00e1s, el Papa lo manda llamar a Roma el 1\u00ba de febrero de 1903 para ofrecerle la responsabilidad del futuro Instituto B\u00edblico Pontificio, el cual tendr\u00eda como \u00f3rgano de expresi\u00f3n la <em>Revue Biblique<\/em>. La muerte de Le\u00f3n XIII y la explosi\u00f3n de la crisis modernista, dar\u00e1n un curso muy distinto a los acontecimientos.[3]<\/p>\n<p>A partir de 1907 se hab\u00eda intensificado el combate de las autoridades de la Iglesia contra los reci\u00e9n llamados \u201cmodernistas\u201d, sospechosos de sacrificar la fe cristiana a la cultura moderna, bajo pretexto de armonizarlas. El Santo Oficio al excomulgarlos, el <em>Index<\/em> al prohibir sus escritos, la Comisi\u00f3n B\u00edblica al entorpecer la investigaci\u00f3n exeg\u00e9tica y la Consistorial al controlar la ense\u00f1anza en los Seminarios, llevaban a cabo este enfrentamiento.[4]<\/p>\n<p>En cuanto a la Sagrada Escritura, los descubrimientos en diversas \u00e1reas ocurridos durante siglo XIX relacionados con los conocimientos b\u00edblicos, aportaban m\u00e1s miedo que luces a la inteligencia de la Biblia. M.-J. Lagrange sent\u00eda que la ciencia y la raz\u00f3n no pod\u00edan arruinar ni a la fe, ni a la Escritura -palabra inspirada- ni a la Iglesia que la conserva y que vive de ella. No obstante, fue atacado sobre todo por el jesuita orientalista belga A. Delattre y por quien fundara el Instituto B\u00edblico Pontificio, L. Fonck. En 1912 Roma orden\u00f3 que varios escritos de Lagrange, cuyos t\u00edtulos sin embargo no fueron precisados, sean absolutamente omitidos en la formaci\u00f3n del clero, salvo un m\u00e1s amplio examen y juicio reservado a quienes compete. No era, hablando con propiedad, una condena; pero, como lo escribi\u00f3 m\u00e1s tarde el mismo Lagrange, \u201clos considerandos eran extremadamente graves\u201d.[5] La carta de obediencia filial que mand\u00f3 al Papa P\u00edo X al recibir el Decreto de Roma fue tal, que el Pont\u00edfice dispuso su publicaci\u00f3n y le orden\u00f3 que retome su actividad en Jerusal\u00e9n. En ella afirmaba: \u201cMuy Santo Padre. Posternado a los pies de su Santidad, vengo a proclamar mi dolor por haberlo entristecido y mi entera obediencia. Mi primer movimiento ha sido -y mi \u00faltimo movimiento ser\u00e1 siempre- someterme de esp\u00edritu y de coraz\u00f3n, sin reserva, a las \u00f3rdenes del Vicario de Jesucristo. Pero precisamente porque me siento uno de los hijos m\u00e1s sumisos, es que me permito decir a un Padre, el m\u00e1s augusto de los Padres, pero un Padre, mi dolor por las consideraciones que aparecen vinculadas a la reprobaci\u00f3n de varias de mis obras -por otra parte, indeterminadas-, que estar\u00edan tachadas de racionalismo. Que esas obras contienen errores, estoy dispuesto a reconocerlo, pero que ellas hayan estado escritas en un esp\u00edritu de desobediencia a la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica o a las decisiones de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica, d\u00edgnese, muy Santo Padre, de autorizarme a declararle que nada est\u00e1 m\u00e1s lejos de mi pensamiento. Yo permanezco de rodillas frente a Su Santidad para implorar su bendici\u00f3n. De Su Santidad el m\u00e1s humilde de sus hijos, fr. M.-J. Lagrange, de los frailes predicadores.\u201d [6]<\/p>\n<p>Dado el contexto adverso en el que se encontraba, el mismo M.-J. Lagrange sugiri\u00f3 al Maestro de la Orden alejarse de la <em>\u00c9cole Biblique<\/em>, y a\u00fan renunciar a la ex\u00e9gesis b\u00edblica. Pero en junio de 1913 fue reintegrado con el encargo de retomar all\u00ed todas sus actividades intelectuales y acad\u00e9micas. Nunca se retiraron oficialmente las acusaciones contra \u00e9l[7] y Lagrange tuvo que sufrirlas en silencio y dignamente. Como lo escribi\u00f3 en 1934 a uno de sus amigos, el jesuita Albert Condamin, \u00e9l cre\u00eda que \u201ccuando Dios lo quiera, el progreso se har\u00e1 de la manera m\u00e1s f\u00e1cil del mundo\u201d.[8] En el lenguaje de la \u00e9poca y de acuerdo a su propio marco espiritual, Lagrange escrib\u00eda al Maestro de la Orden de Predicadores: \u201cYo quisiera apasionadamente una ex\u00e9gesis cat\u00f3lica fuerte, aramada, poderosa (&#8230;) pero eso me parece imposible sin una cierta libertad de discusi\u00f3n que nos permita poner al servicio de la fe las mejores armas de nuestros enemigos. Yo no vivo para otra cosa. Pero tengo una fe ciega en la obediencia y a\u00fan si yo me convenzo, por medio del estudio, que el sistema que preconizo conducir\u00eda a la destrucci\u00f3n del protestantismo y a la glorificaci\u00f3n de la Iglesia, se que, en la Iglesia cat\u00f3lica, todo debe ser sometido al principio de autoridad. Si los tiempos no hay llegado, esperar\u00e9; y ellos llegar\u00e1n para mi s\u00f3lo cuando obtenga el pleno asentimiento de los superiores.\u201d Y en 1898 le dec\u00eda: \u201cEstoy convencido que existe una campa\u00f1a que continuar\u00e1, donde habr\u00e1 muchos disgustos que soportar, prejuicios que vencer, ataques que soportar pacientemente. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, no permanecer tranquilo en los caminos allanados? Porque estoy apasionadamente enamorado del honor de la Iglesia y me parece que esto es bueno para las almas.\u201d [9] Su fe y su adhesi\u00f3n a la Iglesia permanecieron intactas.<\/p>\n<p>En el oto\u00f1o de 1935, a causa de su salud deficiente, lo obligan a retornar a Francia; prefiri\u00f3 ir a <em>Saint-Maximin<\/em> -Convento de estudios de los dominicos-, donde sigui\u00f3 ense\u00f1ando, adem\u00e1s de las conferencias que daba por el sur de Francia. Muri\u00f3 el 10 de marzo de 1938, en el tiempo en que se encontraba escribiendo para la <em>Revue Biblique<\/em> un art\u00edculo titulado: <em>L\u2019authenticit\u00e9 mosa\u00efque de la Gen\u00e8se et la th\u00e9orie des documents<\/em>.[10] Sus restos, trasladados a Jerusal\u00e9n en 1967, reposan hoy en el coraz\u00f3n de la <em>\u00c9cole Biblique<\/em>: la bas\u00edlica de <em>Saint-\u00c9tienne.<\/em><\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #993300;\">LA OBRA INTELECTUAL<\/span><\/strong><\/p>\n<p><em>Durante el pontificado de Le\u00f3n XIII<\/em><\/p>\n<p>La obra intelectual de M.-J. Lagrange ha sido muy variada y cubri\u00f3 diferentes campos, tales como la Ex\u00e9gesis escritur\u00edstica, el Orientalismo, la Historia de las Religiones comparadas, con incursiones interesantes en la Patr\u00edstica, la Hagiograf\u00eda y la Arqueolog\u00eda. M\u00e1s all\u00e1 de esta diversidad, desde el inicio de su actividad en Jerusal\u00e9n, Lagrange se sit\u00faa, al comienzo, en el coraz\u00f3n de la llamada \u201ccuesti\u00f3n b\u00edblica\u201d, intentando poner de relieve aquello que constituye el car\u00e1cter sagrado de la Biblia, es decir, la naturaleza y los efectos de la inspiraci\u00f3n. Se trataba de discutir metodol\u00f3gicamente problemas que se planteaban en los relatos de los or\u00edgenes, la ca\u00edda, el diluvio -que eran presentados por la ex\u00e9gesis independiente como un dec\u00e1logo de mitos babil\u00f3nicos-; de precisar el sentido de la historia patriarcal -que el racionalismo pretend\u00eda relegar a un museo de leyendas perimidas-; y de seguir en la historia de Israel la acci\u00f3n divina y la evoluci\u00f3n del mensaje religioso -donde la hipercr\u00edtica ve\u00eda solamente los retazos m\u00e1s o menos astutos de las castas sacerdotales tard\u00edas-.<\/p>\n<p>Buena parte de estos temas los desarrollar\u00e1 en los primeros n\u00fameros de la <em>Revue Biblique<\/em>.[11] Las monograf\u00edas sobre <em>La nouvelle histoire d\u2019Isra\u00ebl et le proph\u00e8te Os\u00e9e<\/em>; <em>La Vierge et l\u2019Emmanuel<\/em> y <em>Le panth\u00e9isme dans l\u2019histoire sante<\/em>, las publica en 1982; <em>La r\u00e9v\u00e9lation du nom divin \u201ct\u00e9tragrammaton\u201d<\/em>, en 1893; <em>L\u2019apocalypse d\u2019Isa\u00efe (XXIV-XXVII)<\/em> y<em>Neh\u00e9mie et Esdras<\/em>, en 1894; <em>Les sources du III<sup>e<\/sup> \u00e9vangile<\/em>; <em>Le r\u00e9cit de l\u2019\u00e9nfance de J\u00e9sus dans S. Luc<\/em> y <em>Orig\u00e8ne, la critique textuelle et la tradition topographique<\/em>, en 1895; <em>L\u2019Inspiration des Livres Saints; L\u2019hexam\u00e9ron (Gen\u00e8se I \u00e0 II,4)<\/em> y <em>L\u2019inspiration et les exigences de la critique<\/em>, en 1986.[12]<\/p>\n<p>\u00c9ste \u00faltimo tema ha sido una preocupaci\u00f3n incesante en Lagrange. A la luz de Santo Tom\u00e1s de Aquino, se esforz\u00f3 por ofrecer una noci\u00f3n razonable, coherente y clara de la inspiraci\u00f3n.[13] Tanto las ideas como su expresi\u00f3n verbal se encuentran en un todo integralmente divino e integralmente humano, en raz\u00f3n de la subordinaci\u00f3n de una causa instrumental inteligente y libre, a la causalidad principal de Dios. Por lo tanto, para una inteligencia correcta y profunda de la Biblia, era necesario estudiar, a la vez, tanto los principios teol\u00f3gicos como las leyes que rigen la interpretaci\u00f3n de escritos puramente humanos, seg\u00fan sus g\u00e9neros literarios y sus or\u00edgenes en el tiempo y el espacio.<\/p>\n<p>En esta perspectiva, la ex\u00e9gesis b\u00edblica requer\u00eda la intervenci\u00f3n de una cr\u00edtica circunspecta de los textos y la utilizaci\u00f3n de todos los recursos ofrecidos por la Historia, la Filolog\u00eda, la Geograf\u00eda, la Etnograf\u00eda y la Arqueolog\u00eda orientales. L\u00f3gicamente M.-J. Lagrange no pod\u00eda especializarse en cada una de estas disciplinas, con lo cual se hizo m\u00e1s evidente la necesidad de un trabajo interdisciplinar y en equipo. Tarea \u00e9sta que fue facilitada enormemente por el modo de vida religiosa comunitaria llevada a cabo por los dominicos en la Orden.[14]<\/p>\n<p>En el congreso cat\u00f3lico de Friburgo realizado en septiembre de 1897, fue inaugurada una secci\u00f3n escritur\u00edstica que presidi\u00f3 M.-J. Lagrange. La ocasi\u00f3n era propicia para someter al juicio de una importante audiencia de especialistas, un primer ensayo de aplicaci\u00f3n de esta <em>\u201cscience critique\u201d<\/em>, reconocida desde 1892 por la enc\u00edclica <em>Providentisimus Deus<\/em> del Papa Le\u00f3n XIII. Una comunicaci\u00f3n sobre las fuentes del Pentateuco congrega la aprobaci\u00f3n de los ex\u00e9getas, sin presentar ninguna objeci\u00f3n doctrinal.[15] \u00c9sta no era propiamente un trabajo de ex\u00e9gesis, sino que su prop\u00f3sito era responder a una cuesti\u00f3n previa: \u201c\u00bfSon decisivas las razones que, hasta el momento, han impedido a los cat\u00f3licos abordar el examen del Pentateuco?\u201d Seg\u00fan Lagrange, esas razones eran cinco: 1) La redacci\u00f3n de los Libros sagrados que constituyen el Pentateuco, se ha continuado sin cesar con nuevas adiciones; por tanto, nada obliga a atribuir a Mois\u00e9s el \u00faltimo estado del texto; 2) La Biblia contiene sucesivas cuerpos legislativos -revelando una evoluci\u00f3n progresiva- y todos colocados bajo la autoridad de Mois\u00e9s. No por eso Mois\u00e9s es necesariamente el redactor de todos ellos; 3) Los pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento que atribuyen a Mois\u00e9s un relato o una sentencia, no prueban de ninguna manera que Mois\u00e9s haya redactado el Pentateuco; 4) La tradici\u00f3n hist\u00f3rica respecto del papel jugado por Mois\u00e9s en el designio de Dios se impone a la fe, mientras que la tradici\u00f3n literaria respecto de los escritos atribuidos a Mois\u00e9s, no gozan todos de la misma autoridad; 5) El valor hist\u00f3rico de los testimonios b\u00edblicos no deben considerarse de acuerdo con nuestros criterios cient\u00edficos y positivistas para concebir la historia, sino en funci\u00f3n de la utilizaci\u00f3n que el pueblo de la Biblia hace del relato. En definitiva, en el congreso de Friburgo Lagrange propuso los principios de una hermen\u00e9utica teol\u00f3gica para acercarse a la Escritura. La misma consideraba que la autoridad religiosa de la Biblia no se apoya en la autenticidad literaria de los escritos que la constituyen, sino sobre la inspiraci\u00f3n divina de los autores.<\/p>\n<p>A pesar de este l\u00facido aporte, no se consider\u00f3 oportuno la publicaci\u00f3n de aquella comunicaci\u00f3n, porque ella podr\u00eda ser interpretada como un apoyo a las teor\u00edas en boga de las escuelas hipercr\u00edticas. M.-J. Lagrange consider\u00f3 que no era suficiente argumento para no dar a conocer los resultados de la investigaci\u00f3n. Es por ello que la publico en la <em>Revue Biblique<\/em> en enero de 1898, con el asentimiento de un censor teol\u00f3gico.[16] Dicho art\u00edculo provoc\u00f3 no pocas reacciones en contra.<\/p>\n<p>El Congreso de Friburgo hab\u00eda tenido consecuencias fundamentales para Lagrange. La primera fue que se reforzaba en \u00e9l una convicci\u00f3n: los debates intelectuales m\u00e1s graves y urgentes estaban pasando por los ambientes universitarios y centros especializados, m\u00e1s que por los medios eclesi\u00e1sticos. Por lo tanto, hab\u00eda que estar all\u00ed necesariamente, si no por la palabra, al menos por las publicaciones. Otra consecuencia importante fue el reconocimiento acad\u00e9mico de la labor llevada a cabo por la <em>\u00c9cole Biblique<\/em>.<\/p>\n<p>El rector del <em>Institut Catholique <\/em>de Tolosa, Mons. Batiffol, invit\u00f3 a M.-J. Lagrange a exponer sint\u00e9ticamente su m\u00e9todo frente a un auditorio seleccionado. Esto ocurri\u00f3 en noviembre de 1902 y las seis conferencias aparecieron publicadas un mes despu\u00e9s, bajo el t\u00edtulo: <em>La M\u00e9thode historique, surtout dans l\u2019ex\u00e9g\u00e8se de l\u2019Ancien Testament<\/em>.[17]Como resultado de la aplicaci\u00f3n de este m\u00e9todo, Lagrange publicar\u00e1 un comentario del libro de los Jueces y, casi simult\u00e1neamente, un volumen sobre las religiones sem\u00edticas, cuya segunda edici\u00f3n es de 1905.[18]<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #993300;\"><em>La crisis modernista<\/em><\/span><\/strong><\/p>\n<p>En el contexto de la crisis modernista desatada despu\u00e9s de la muerte de Le\u00f3n XIII, M.-J. Lagrange comienza a ser cuestionado duramente desde diversos sectores de la Iglesia cat\u00f3lica. A pesar de ello, contin\u00faa dedicado a la ampliaci\u00f3n de sus conocimientos en el plano hist\u00f3rico, estudiando el Zoroastrismo y su influencia en el Juda\u00edsmo,[19] profundizando en el conocimiento de los profetas mesi\u00e1nicos,[20] precisando la noci\u00f3n de los nombres divinos en la Biblia,[21]sintetizando los resultados de las excavaciones en Creta y discutiendo el car\u00e1cter de los papiros de Elefantina.[22] Al mismo tiempo, rechaza las tesis exeg\u00e9ticas de M. Loisy y las paradojas audaces de M. Salomon Reinach en el campo de la Historia comparada de las Religiones.[23]<\/p>\n<p>Una decisi\u00f3n de sus superiores de la Orden dominicana le hace abandonar sus estudios sobre el Antiguo Testamento, para orientarse hacia el Nuevo.[24] Su comentario al Evangelio de Marcos, inaugura esta nueva l\u00ednea de su actividad cient\u00edfica.<a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a><\/p>\n<p>Durante la primera guerra mundial fue, por alg\u00fan tiempo, prisionero turco-germano en un campo de concentraci\u00f3n en Orf\u00e1. Una vez liberado por la intervenci\u00f3n papal, enriqueci\u00f3 la colecci\u00f3n de <em>\u00c9tudes Bibliques<\/em> con dos comentarios sobre las cartas de San Pablo a los Romanos y a los G\u00e1latas,[26] con un volumen sobre Historia de las Religiones y con la publicaci\u00f3n de nueve conferencias dadas en el <em>Institut Catholique<\/em> de Par\u00eds.[27]<\/p>\n<p>A partir de 1919, acabada la guerra y reagrupado el grupo de colaboradores de la <em>\u00c9cole Biblique<\/em>, J.-M. Lagrange multiplica sus estudios sobre el Helenismo y el Cristianismo, las Religiones mist\u00e9ricas, la Gnosis mandea, el Hermetismo y la moral de los Evangelios.[28] Este ser\u00e1 el tiempo donde terminar\u00e1 sus comentarios sobre los Evangelios,[29]coronados por una sinopsis griega realizada en colaboraci\u00f3n con C. Lavergne,[30] y por la s\u00edntesis de cristolog\u00eda b\u00edblica publicada en 1928, que ten\u00eda como t\u00edtulo: <em>L\u2019\u00c9vangile de J\u00e9sus-Christ.<\/em>[31] Esta obra fue traducida al alem\u00e1n, ingl\u00e9s, espa\u00f1ol, italiano y \u00e1rabe.<\/p>\n<p>Con 75 a\u00f1os y guiado por el deseo de ser \u00fatil a los que se inician en el estudio de la Sagrada Escritura, J.-M. Lagrange proyecta la elaboraci\u00f3n de una <em>Introduction \u00e0 l\u2019\u00e9tude du Nouveau Testament<\/em>, de la cual escribe el primer volumen.[32] Nuevos y sorprendentes descubrimientos papirol\u00f3gicos ofrec\u00edan a la cr\u00edtica neotestamentaria una necesaria actualizaci\u00f3n.[33] \u00c9l mismo aborda complejo el problema de una nueva orientaci\u00f3n de la cr\u00edtica textual, precisando las bases de la misma y, dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, con la colaboraci\u00f3n de S. Lyonnet, publica una obra sobre cr\u00edtica textual, contando con la versi\u00f3n armenia del Nuevo Testamento.[34] Por \u00faltimo, incorpora a la colecci\u00f3n una obra sobre cr\u00edtica hist\u00f3rica.[35]<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de estas publicaciones, M.-J. Lagrange colabor\u00f3, por un per\u00edodo m\u00e1s o menos frecuente o espor\u00e1dicamente en las revistas: <em>La Science catholique<\/em>,<em> L\u2019Universit\u00e9 catholique<\/em>, <em>La Revue thomiste<\/em>, <em>La Revue des sciences philosophiques et religieuses<\/em>, <em>La Ciencia Tomista<\/em>, <em>La Vie intellectuelle<\/em>, <em>La Revue pratique d\u2019apolog\u00e9tique<\/em>, <em>La Vie spirituelle<\/em>, <em>La Vie dominicaine<\/em>, <em>Les Nouvelles Religieuses<\/em>, <em>Blackfriars<\/em>;<em> Bulletin des anciens \u00e9l\u00eaves du S\u00e9minaire d\u2019Autun<\/em>, <em>Comptes rendus de l\u2019Acad\u00e9mie des Inscriptions et Belles-Lettres<\/em>, <em>Le Correspondant<\/em>, <em>Ephemerides Lovanienses<\/em> y <em>Zeitschrift f\u00fcr Assyriologie<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #993300;\">LA ESCUELA B\u00cdBLICA<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #993300;\"><strong><em>El proyecto<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p>La <em>\u00c9cole Biblique et Arch\u00e9ologique Fran\u00e7aise<\/em> es el centro m\u00e1s antiguo de investigaci\u00f3n b\u00edblica y arqueol\u00f3gica de Tierra Santa. Fue fundada en Jerusal\u00e9n por M.-J. Lagrange en 1890, sobre el terreno del convento dominicano de <em>Saint-\u00c9tienne<\/em>, el cual hab\u00eda sido erigido en 1882.[36] Inspir\u00e1ndose en el nombre de la reciente <em>\u00c9cole pratique des hautes-\u00e9tudes<\/em>de Par\u00eds (1868), Lagrange la llamar\u00e1 <em>\u00c9cole practique d\u2019\u00e9tudes bibliques<\/em>, con el fin de se\u00f1alar la especificidad metodol\u00f3gica. En ese lugar, la Biblia ser\u00eda estudiada en el contexto f\u00edsico y cultural donde ella ha sido escrita, uniendo <em>\u201cle monument et le document\u201d<\/em>, como sol\u00eda repetir. En efecto, se trataba de vincular la Arqueolog\u00eda y la Historia con la ex\u00e9gesis de los textos.<\/p>\n<p>El nombre de la <em>\u00c9cole<\/em> se modificar\u00e1 en 1920, cuando la <em>Acad\u00e9mie des Inscriptions et Belles-Lettres<\/em> en Par\u00eds la reconoci\u00f3 como <em>\u00c9cole Arch\u00e9ologique Fran\u00e7aise de J\u00e9rusalem<\/em>, en raz\u00f3n de la calidad de sus realizaciones en ese campo. Esta ser\u00e1 la \u00fanica Escuela en Jerusal\u00e9n que, en el campo de la Arqueolog\u00eda, propondr\u00e1 un programa estable de cursos.<\/p>\n<p>Todav\u00eda en Viena, M.-J. Lagrange esboza un programa de ense\u00f1anza de cuatro a\u00f1os, para el cual necesitar\u00eda de varios profesores; asimismo prev\u00e9 el marco espiritual en el cual deber\u00e1n desarrollarse los estudios b\u00edblicos: la celebraci\u00f3n de la liturgia completa, a excepci\u00f3n del Oficio nocturno. El proyecto lo describ\u00eda as\u00ed: \u201c1) [Vivir en] el esp\u00edritu de la Orden y [en] las alabanzas a Dios; 2) Nutrir la fe sobrenatural, pues no podemos crear ap\u00f3statas peligrosos; 3) [Velar por] el efecto producido sobre las poblaciones religiosas del Oriente.\u201d[37] Al superior del convento de <em>Saint-\u00c9tienne<\/em> le escribe insistiendo en que los frailes consagrados a los estudios b\u00edblicos tienen que hacerlo dentro del ambiente ofrecido por la oraci\u00f3n lit\u00fargica: \u201cCreo haber dado se\u00f1ales claras de una pasi\u00f3n verdadera por el estudio, pero declaro que no lo comprendo, en nuestra Orden, sin el canto de una buena parte del oficio \u00a1como reposo y como luz! (&#8230;) El estudio de la Escritura Santa sin un gran esp\u00edritu de fe es muy peligroso, como lo prueban numerosos ap\u00f3statas, y no me afanar\u00e9 por trabajar para llegar a ese resultado para m\u00ed y para los dem\u00e1s.\u201d [38] \u201cAmo escuchar el Evangelio cantado por el di\u00e1cono en el amb\u00f3n, en medio de las nubes del incienso; las palabras penetran en mi alma m\u00e1s profundamente que cuando las reencuentro en una discusi\u00f3n de revista.\u201d[39]<\/p>\n<p>La s\u00edntesis de b\u00fasqueda intelectual y de adhesi\u00f3n creyente se manifiesta hasta en la disposici\u00f3n de las futuras construcciones: la nueva bas\u00edlica de Eudoxia, dedicada a San Esteban, unir\u00e1 el Convento con la Escuela y les servir\u00e1 de centro.<\/p>\n<p>El proyecto de la <em>\u00c9cole<\/em> y sus fundamentos se encuentran maravillosamente expresados en el discurso pronunciado por M.-J. Lagrange con ocasi\u00f3n de la inauguraci\u00f3n de la misma. En \u00e9l afirmaba que el objetivo era \u201cponer el Oriente en terna con Grecia y Roma.\u201d Dios hab\u00eda dado en la Biblia un trabajo interminable a la inteligencia humana, \u201c\u00c9l la abri\u00f3 a un campo indefinido de progreso en la verdad. Pues lo que m\u00e1s admiro en la doctrina cat\u00f3lica es que ella es a la vez inmutable y progresiva. Para el esp\u00edritu no es un moj\u00f3n fronterizo; es una regla. Ella se le impone, pero demanda su actividad; ella ama ser examinada de cerca porque se sabe sin reproche. Las grandes inteligencias que hicieron resplandecer el marco estrecho de tantas religiones, se encuentran c\u00f3modas en sus l\u00edmites y pueden entregarse a gusto a su pasi\u00f3n dominante: el progreso en la luz. La verdad revelada no se transforma; ella se acrecienta. Es una evoluci\u00f3n, pero una evoluci\u00f3n que tiene por causa primera al Dios revelador,\u00a0 por punto de partida los dogmas, por apoyo la autoridad de la Iglesia. Es un progreso, porque las adquisiciones nuevas se logran sin quitar nada de los tesoros del pasado. As\u00ed la historia de la ex\u00e9gesis es la m\u00e1s bella de las historias literarias (&#8230;) Conociendo mejor la Biblia como libro de historia, ustedes la gustar\u00e1n mejor como libro inspirado y divino. Es razonable que Dios haya dado a la revelaci\u00f3n la forma de la historia, en lugar de adoptar la s\u00edntesis filos\u00f3fica; as\u00ed resulta que quien sit\u00faa la revelaci\u00f3n en su cuadro hist\u00f3rico la entrega m\u00e1s clara, m\u00e1s proporcionada a nuestra inteligencia, m\u00e1s f\u00e1cil para creer.\u201d[40]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong><span style=\"color: #993300;\">Los sucesivos equipos de profesore<\/span><span style=\"color: #993300;\">s<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p>En sus comienzos, La <em>\u00c9cole<\/em> viv\u00eda en la precariedad, con falta de personal, de libros, de recursos y a\u00fan de estatutos. Los primeros profesores fueron: el mismo M.-J. Lagrange, quien ten\u00eda a cargo la ense\u00f1anza del Antiguo Testamento, del Hebreo y de la Asiriolog\u00eda; Paul S\u00e9journ\u00e9 (1857-1922) deb\u00eda ense\u00f1ar Nuevo Testamento; \u00c9tienne Doumeth (1843-1890), sacerdote melkita que hab\u00eda entrado en la Orden para el Convento de <em>Saint-\u00c9tienne<\/em>, dar\u00eda el curso de \u00c1rabe; Louis Heidet, sacerdote del patriarcado latino y terciario dominico tomar\u00eda la Introducci\u00f3n (Historia y Geograf\u00eda de Palestina y Topograf\u00eda de Jerusal\u00e9n) y dirigir\u00eda las visitas arqueol\u00f3gicas. El asuncionista Joseph Germer-Durand (1845-1917) y L\u00e9on Cr\u00e9 (1855-1922), de Santa Ana, colaborar\u00edan en las conferencias de Historia y Arqueolog\u00eda. M\u00e1s tarde se incorporar\u00eda el dominico Jacques Rh\u00e9tor\u00e9 (1841-1921) para ense\u00f1ar lenguas orientales.<\/p>\n<p>Durante los diez primeros a\u00f1os, M.-J. Lagrange eligi\u00f3 y form\u00f3 un grupo de colaboradores, llegando a constituir un cuerpo de profesores muy cualificado. Marie-Antonin Jausenn (1871-1962) lleg\u00f3 a ser un pionero en Etnograf\u00eda \u00e1rabe; Louis-Hugues Vincent (1872-1960) se revelar\u00e1 como el mejor especialista de su generaci\u00f3n en la Arqueolog\u00eda de Palestina; Antoine-Rapha\u00ebl Savignac (1874-1951) se impondr\u00e1 en Epigraf\u00eda sem\u00edtica; F\u00e9lix-Marie Abel (1878-1953) se consagrar\u00e1 a la Historia y la Geograf\u00eda de Palestina, campos donde manifest\u00f3 una gran erudici\u00f3n, dejando una herencia muy valorada por los investigadores posteriores; \u00c9douard-Paul Dhorme (1881-1966) fue un c\u00e9lebre asiri\u00f3logo y el primero en descifrar el Ugar\u00edtico. Dadas las tensiones vistas anteriormente, Lagrange ir\u00e1 concentrando su atenci\u00f3n en el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de cincuenta a\u00f1os de intensa colaboraci\u00f3n interdisciplinar (1890-1940), los miembros de este peque\u00f1o equipo publicar\u00e1n cuarenta y dos obras importantes, seiscientos ochenta y dos art\u00edculos cient\u00edficos y m\u00e1s de seis mil doscientas recensiones. Los art\u00edculos y las recensiones aparecieron en la <em>Revue Biblique<\/em>, mientras que los libros se insertaron en la colecci\u00f3n <em>\u00c9tudes Bibliques<\/em>.<\/p>\n<p>A partir de los a\u00f1os 30, el primer equipo comienza a formar una nueva generaci\u00f3n de investigadores. Bernard Couroyer (1900-1992) publicar\u00e1 un gran n\u00famero de trabajos en el campo de la Egiptolog\u00eda, a la vez que ense\u00f1ar\u00e1 Copto y \u00c1rabe; Roland de Vaux (1903-1971) ser\u00e1 reconocido tanto por su competencia b\u00edblica como arqueol\u00f3gica; Raymond-Jacques Tournay (1912-1999) producir\u00e1 una apreciada traducci\u00f3n de los Salmos en lengua moderna; Pierre B\u00eanoit (1906-1987) y Marie-\u00c9mile Bosimard (1916-) ofrecieron una contribuci\u00f3n importante a la investigaci\u00f3n neotestamentaria; y Fran\u00e7oise Langlamet (1931-) aplicar\u00e1 con rigor el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico al estudio de los Libros Hist\u00f3ricos, especialmente los libros de Samuel.<\/p>\n<p>A los investigadores de esta segunda generaci\u00f3n se debe la producci\u00f3n de <em>La<\/em> <em>Bible de J\u00e9rusalem<\/em> (1956), cuya publicaci\u00f3n constituye como una suerte de punto de llegada del ideal de M.-J. Lagrange. Concebida para poner a disposici\u00f3n de un p\u00fablico cultivado los resultados m\u00e1s seguros de la investigaci\u00f3n b\u00edblica moderna, el proyecto consisti\u00f3 un una nueva traducci\u00f3n de cada libro b\u00edblico, equipado con notas explicativas a pie de p\u00e1gina y de referencias escriturarias \u00fatiles en los m\u00e1rgenes. Cada libro o conjunto de libros estaba precedido de una s\u00f3lida introducci\u00f3n, en la cual se presentaban las cuestiones relativas a la fijaci\u00f3n del texto, su historia literaria, su contexto hist\u00f3rico, su canonicidad y teolog\u00eda. Este tipo de presentaci\u00f3n romp\u00eda con las presentaciones tradicionales y lleg\u00f3 a ser el modelo de las ulteriores traducciones modernas.<\/p>\n<p>Entre 1945 y 1955 los diversos libros de la Biblia fueron publicados en forma de fasc\u00edculos separados. Finalmente, en 1956, se edita el conjunto de la Biblia en un solo volumen. Su t\u00edtulo original era simplemente <em>La Sainte Bible<\/em>; pero, en raz\u00f3n del estrecho lazo que esta obra ten\u00eda con la ciudad de Jerusal\u00e9n, la obra termin\u00f3 llam\u00e1ndose <em>La<\/em> <em>Bible de J\u00e9rusalem<\/em>, quedando \u00e9ste como nombre oficial. En 1973, la edici\u00f3n francesa original fue revisada completamente y en 1998 se public\u00f3 una nueva edici\u00f3n, en la cual se actualizaron las notas y las introducciones, de acuerdo al desarrollo de la investigaci\u00f3n b\u00edblica reciente.[41]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #993300;\">ALGUNAS CONCLUSIONES<\/span><\/strong><\/p>\n<p>En 1974 Pablo VI, dirigi\u00e9ndose a la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica, calificaba a J.-M. Lagrange como: \u201cUn gran maestro de la ex\u00e9gesis, un hombre en quien han brillado de manera excepcional la sagacidad cr\u00edtica, la fe y el apego a la Iglesia.\u201d Esto lo hac\u00eda despu\u00e9s de recordar a sus miembros que \u201cel deber primordial del ex\u00e9geta consiste en presentar al pueblo de Dios el mensaje de la Revelaci\u00f3n, en exponer el significado de la Palabra de Dios en s\u00ed misma y en relaci\u00f3n con el hombre contempor\u00e1neo.\u201d[42] Como ha podido observarse, \u00e9ste fue el anhelo que gui\u00f3 la vida del fraile dominico J.-M. Lagrange.<\/p>\n<p>Hace algo m\u00e1s de cien a\u00f1os, en Jerusal\u00e9n, unos frailes se embarcaban modestamente en una aventura asombrosa, con muy pocos recursos pero con una viva conciencia y una verdadera pasi\u00f3n por las necesidades intelectuales de su tiempo. Ellos pretend\u00edan que se abra otra vez para todos el Libro antiguo y que se lo lea con todo cuidado, en el contexto de su tierra de origen. De esta manera, estaban convencidos que ese Libro antiguo se hac\u00eda Libro nuevo y vibrante para cada generaci\u00f3n. Entre el entusiasmo del estudio de los textos y las excavaciones, en medio de las pol\u00e9micas que se suscitaban, J.-M. Lagrange y sus hermanos de la <em>\u00c9cole Biblique<\/em> han logrado abrir caminos nuevos en la Iglesia cat\u00f3lica. Y esto lo lograron porque perseveraron comunitariamente en la confianza y supieron escuchar pacientemente las preguntas arduas de su tiempo, con incansable inteligencia y fervorosa esperanza.<\/p>\n<p>Es cierto que \u00e9poca de J.-M. Lagrange no ha podido alcanzar serenamente una lectura a la vez, sabia y creyente de la Biblia, porque el concepto de la historia todav\u00eda era demasiado positivista y el concepto del dogma, demasiado fundamentalista. Esta etapa se caracteriz\u00f3, m\u00e1s bien, por el primer acercamiento, pero no pod\u00eda ser un momento de armon\u00eda. Faltaba tiempo y esp\u00edritus sosegados. Pero lo esencial estuvo en la orientaci\u00f3n irreversible que ellos imprimieron a los estudios b\u00edblicos, manifestada por la enc\u00edclica <em>Divino afflante Spiritu<\/em> de P\u00edo XII (30 de septiembre de 1943) -contra quienes se opon\u00edan al uso de las ciencias-, confirmada por la declaraci\u00f3n del a Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica <em>Sancta Mater Ecclesia<\/em> (21 de abril de 1964) y, sobre todo, por la constituci\u00f3n Dogm\u00e1tica <em>Dei Verbum<\/em> del Concilio Vaticano II (18 de noviembre de 1965). El \u00faltimo documento de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica es un punto de llegada elocuente en el itinerario de los estudios b\u00edblicos modernos.[43]<\/p>\n<p>En efecto, a finales del siglo XX, la Iglesia acoge serenamente la incorporaci\u00f3n del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico al estudio de la Sagrada Escritura. \u00c9sta, en cuanto \u201cpalabra de Dios en lenguaje humano\u201d, ha sido compuesta por autores humanos en todas sus partes y todas sus fuentes; por lo tanto, su justa comprensi\u00f3n no s\u00f3lo admite como leg\u00edtima, sino que requiere la utilizaci\u00f3n de este m\u00e9todo. Si bien el uso cl\u00e1sico de este m\u00e9todo manifiesta ciertos l\u00edmites, porque se restringe a la b\u00fasqueda del sentido del texto b\u00edblico en las circunstancias hist\u00f3ricas de su producci\u00f3n, el estudio diacr\u00f3nico contin\u00faa siendo indispensable para captar el dinamismo hist\u00f3rico que anima la Sagrada Escritura y para manifestar su rica complejidad. \u201cEn definitiva, la finalidad del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico es dejar en claro (&#8230;) el sentido expresado por los autores y redactores. Con la ayuda de otros m\u00e9todos y acercamientos, \u00e9l ofrece al lector moderno el acceso a la significaci\u00f3n de la Biblia, tal como la tenemos.\u201d[44]<\/p>\n<p>La figura y la labor intelectual de J.-M. Lagrange revive en tiempos de incertidumbres e inseguridades como los actuales, donde el fundamentalismo es una gran tentaci\u00f3n que se instala en la mente de mucha gente, tanto dentro como fuera de la Iglesias. Su problema de base es que, rechazando el car\u00e1cter hist\u00f3rico de la revelaci\u00f3n b\u00edblica, se vuelve incapaz de aceptar plenamente la verdad de la encarnaci\u00f3n misma.<\/p>\n<p>El acercamiento fundamentalista a la Biblia es peligroso, porque seduce a las personas que buscan respuestas b\u00edblicas a sus problemas vitales. Puede enga\u00f1arlas, ofreci\u00e9ndoles interpretaciones piadosas pero ilusorias, ya que la Escritura no contiene necesariamente una respuesta inmediata a cada uno de los problemas y ofrece una falsa certeza, porque confunde inconscientemente las limitaciones humanas del mensaje con su sustancia divina. Pero, por sobre todo, esta lectura invita t\u00e1citamente a una forma de suicidio del pensamiento, aspecto que nunca fue aceptado en la gran tradici\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA SOBRE J.-M. LAGRANGE.<\/p>\n<p><em>Biograf\u00edas<\/em>.<\/p>\n<p>Beno\u00eet, P. \u201cLagrange (Marie-Joseph)\u201d, <em>DS <\/em>IX (1975) cols. 75-76.<br \/>\nBeno\u00eet, P. \u201cLagrange\u201d, <em>Lexicon f\u00fcr Theologie und Kirche <\/em>VI (1961) 731.<br \/>\nBeno\u00eet, P. \u201cLagrange\u201d, <em>The Oxford Dictionary of the Christian Church, <\/em>London 1967, p. 779.<br \/>\nBraun, F-.M. \u201cUn centenaire : Le P\u00e8re Lagrange (1855-1955)\u201d, <em>France dominicaine <\/em>(1955) 231-237.<br \/>\nBraun, F-.M. <em>L\u2019oeuvre du P\u00e8re Lagrange, \u00c9tude et bibliographie, <\/em>Prefacio del cardenal Tisserant, presidente de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica, Fribourg 1943. Obra traducida al ingl\u00e9s en Milwaukee en 1963 y al italiano en Brescia en 1964.<br \/>\nCoppens, J. \u201cLagrange\u201d, <em>Enciclopedia Cattolica <\/em>VII (1951) 808-809.<br \/>\nGuitton, J. <em>Portrait du p\u00e8re Lagrange, Celui qui a r\u00e9concili\u00e9 la science et la foi, <\/em>Paris 1992.<br \/>\nLauzi\u00e8re, \u00c9. \u201cLe P\u00e8re Lagrange: Un temps, un mouvement, un esprit\u201d, <em>Revue thomiste <\/em>70 (1970) 425-441.<br \/>\nMontagnes, B. \u201cMarie-Joseph Lagrange : la figure du savant et du croyant\u201d, <em>NRTh <\/em>116 (1994) 715-726.<br \/>\nMontagnes, B. <em>Le p\u00e8re Lagrange, 1855-1938, L\u2019\u00e9x\u00e8gese catholique dans la crise moderniste<\/em>, Paris 1995.<br \/>\nMontagnes, B. <em>Le serviteur de Dieu Marie-Joseph Lagrange, O.P. (1855-1938). Biographie Critique<\/em>, Rome 1999.<br \/>\nMurphy, R. T. A. \u201cLagrange\u201d, <em>New Catholic Encyclopedia<\/em> VIII (1967) 322.<br \/>\nNicolas, J.-H. \u201cUn grand serviteur de l\u2019\u00c9glise au temps du modernisme: le P\u00e8re Lagrange\u201d, <em>Nova et Vetera <\/em>(1995) 43-60.<br \/>\nPerrot, Ch. \u201cLagrange\u201d, <em>Dictionnaire des religions, <\/em>Paris 1984, pp. 911-912.<br \/>\nPerrot, Ch. \u201cLagrange\u201d, <em>Encyclopaedia Universalis, Thesaurus-Index<\/em> 2, Paris 1985, pp. 1656-1657.<br \/>\nPerrot, Ch. <em>Le P\u00e8re Lagrange (1855-1938) de Bourg&#8230; \u00e0 J\u00e9rusalem, <\/em>Bourg-en-Bresse 1990.<br \/>\nSpicq, C. \u201cLagrange\u201d, <em>DTC, Tables g\u00e9n\u00e9rales, <\/em>2<sup>e<\/sup> partie, (1967) cols. 2850-2855.<br \/>\nVaux, R. De. \u201cLagrange\u201d, <em>Catholicisme <\/em>VI (1967) cols. 1617-1620.<br \/>\nVesco, J.-L. \u201cEn ce temps-l\u00e0 Lagrange&#8230; Pleins feux sur la Bible\u201d, <em>Notre histoire <\/em>(1990) 6-12.<br \/>\nVincent, L.-H. \u201cLagrange\u201d, <em>DBS <\/em>XXIV (1950) cols. 231-237.<br \/>\nVincent, L.-H. \u201cLe P\u00e8re Lagrange\u201d, <em>RB <\/em>47 (1938) 321-354. El art\u00edculo, fechado el 26 de abril de 1938, constituye el primer bosquejo de la biograf\u00eda que L.-H. Vincent deseaba consagrar a la memoria de su maestro.<br \/>\nVincent, L.-H. <em>Le P\u00e8re Lagrange, sa vie et son oeuvre, <\/em>manuscrito de 423 p\u00e1ginas, fechado el 15 de noviembre de 1951. En 1953 los censores estimaron que no deb\u00eda ser publicado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Bibliograf\u00eda seleccionada sobre J.-M. Lagrange y la<\/em> \u00c9cole Biblique.<a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">[45]<\/a><\/p>\n<p>Abel, F. M. \u201cLe P\u00e8re Lagrange\u201d, <em>La<\/em> <em>Vie Catholique<\/em> 705 (1938).<br \/>\nAllo, M.-B. \u201cLe P\u00e8re Lagrange th\u00e9ologien\u201d, <em>Revue thomiste <\/em>44 (1938) 425-436.<br \/>\nBedeschi, L. \u201cUn profilo di padre Lagrange, il domenicano francese che fond\u00f2 la Scuola biblica: Se mi dimentico di te, Gerusalemme\u201d, <em>L\u2019Avvenire d\u2019Italia<\/em>, 18 de octubre de 1995.<br \/>\nBerecibar, V. \u201cEl P. Lagrange\u201d, <em>Ciencia tomista<\/em> 2-3 (1938) 161-183.<br \/>\nBonsirven, J. \u201cLe jubil\u00e9 du P. Lagrange\u201d, <em>Recherches de science religieuse <\/em>25 (1935) 344-357.<br \/>\nBonsirven, J. \u201cAu service des sciences sacr\u00e9es. Le R. P. Marie-Joseph Lagrange\u201d, <em>Etudes<\/em> 235 (1938) 78-83.<br \/>\nBraun, F.-M. \u201cL\u2019oeuvre ex\u00e9g\u00e8tique et historique du R. P. Lagrange\u201d, <em>La<\/em> <em>Vie intellectuelle <\/em>37 (1935) 412-418.<br \/>\nCha\u00eene, J. \u201cJourn\u00e9e et menus propos du P\u00e8re Lagrange\u201d, <em>M\u00e9morial Lagrange, <\/em>Paris 1940, pp. 355-360.<br \/>\nDewailly, L.-M. \u201cQuelques souvenirs personnels sur le P\u00e8re Lagrange\u201d, <em>Sources <\/em>XVII (1991) 257-262.<br \/>\nGalm\u00e9s, L. \u201cAl servicio de la palabra de Dios (Jacinto M. Cormier, O.P. &#8211; Jos\u00e9 M. Lagrange, O.P.)\u201d, <em>Teolog\u00eda Espiritual<\/em>39 (1995) 35-51.<br \/>\nGilbert, M. \u201cQuinze lettres du P\u00e8re Lagrange au P\u00e8re Lyonnet: 1933-1938\u201d, <em>Bib<\/em> 71 (1990) 280-298.<br \/>\nGilbert, M. <em>Ex\u00e9g\u00e8te \u00e0 J\u00e9rusalem. Nouveaux m\u00e9langes d\u2019histoire religieuse (1890-1939)<\/em>, Paris 1991.<br \/>\nGilbert, M. <em>L\u2019\u00c9criture en \u00c9glise. Choix de portraits et d\u2019ex\u00e9g\u00e8se spirituelle (1890-1937)<\/em>, Paris 1990.<br \/>\nGuitton, J. \u201cL\u2019influence du R. P. Lagrange. Un t\u00e9moignage\u201d, <em>L\u2019oeuvre ex\u00e9g\u00e9tique et historique du R. P. Lagrange<\/em>, Paris 1935, pp. 215-224.<br \/>\nHumeau, M.-B. \u201cLe P\u00e8re Lagrange (1855-1938)\u201d, <em>La Vie spirituelle<\/em> 55 (1938) 60-76.<br \/>\nLevie, J. \u201cLe P\u00e8re Marie-Joseph Lagrange\u201d, <em>NRTh <\/em>65 (1938) 466-472.<br \/>\nLobignac, M. \u201cLe R. P. Marie-Joseph Lagrange (1855-1938). <em>In memoriam<\/em>\u201d, <em>Journal of the Palestine Oriental Society <\/em>19 (1938) 141-148.<br \/>\nLoew, M.-R. \u201c\u2018Fils de Marie\u2019: Le P\u00e8re Lagrange\u201d, <em>Revue du Rosaire <\/em>19 (1939) 255-263.<br \/>\nMontagnes, B. \u201c\u00c0 Saint-\u00c9tienne de J\u00e9rusalem. Le centenaire de l&rsquo;\u00c9cole biblique\u201d, <em>Oeuvre d\u2019Orient<\/em> 673 (1990) 527-529.<br \/>\nMontagnes, B. \u201cLa condition de l\u2019ex\u00e9g\u00e8se catholique au temps du modernisme : le P\u00e8re Lagrange\u201d, <em>Revue thomiste <\/em>87 (1987) 533-546.<br \/>\nMontagnes, B. <em>\u201cLa m\u00e9thode historique: succ\u00e8s et revers d\u2019un manifeste\u201d, Naissance de la m\u00e9thode critique, Congr\u00e8s du centenaire de l\u2019\u00c9cole biblique et arch\u00e9ologique fran\u00e7aise de J\u00e9rusalem<\/em>, Paris 1992, pp. 67-88.<br \/>\nMontagnes, B. \u201cLe P\u00e8re Lagrange ou la mis\u00e9ricorde de la v\u00e9rit\u00e9\u201d, <em>La Vie spirituelle <\/em>699 (1992) 191-200.<br \/>\nMontagnes, B. \u201cLe r\u00e9tablissement de l\u2019Ordre des Pr\u00eacheurs \u00e0 J\u00e9rusalem: du couvent Saint-\u00c9tienne \u00e0 l\u2019\u00c9cole biblique\u201d, <em>AFP<\/em> 58 (1988) 361-422.<br \/>\nMontagnes, B. \u201cLe thomisme du P\u00e8re Lagrange\u201d, <em>Ordo sapientiae et amoris. Image et message de saint Thomas d\u2019Aquin \u00e0 travers les r\u00e9centes \u00e9tudes historiques, herm\u00e9neutiques et doctrinales. Hommage au professeur Jean-Pierre Torrell O.P. \u00e0 l\u2019occasion de son 65<sup>e<\/sup> anniversaire<\/em>, Fribourg 1993, pp. 487-508.<br \/>\nMontagnes, B. \u201cLes s\u00e9quelles de la crise moderniste: l\u2019\u00c9cole biblique au lendemain de la Grande Guerre\u201d, <em>Revue thomiste<\/em> 90 (1990) 245-270.<br \/>\nMontagnes, B. \u201cPremiers combats du P\u00e8re Lagrange: le congr\u00e8s de Fribourg (1897)\u201d, <em>AFP<\/em> 59 (1989) 297-369.<br \/>\nMontagnes, B. \u201cPremiers combats du P\u00e8re Lagrange: les conf\u00e9rences de Toulouse (1902)\u201d, <em>AFP <\/em>61 (1991) 355-413.<br \/>\nMontagnes, B. \u201cT\u00e9moignages au sujet du P\u00e8re Lagrange (1912 et 1938)\u201d, <em>DocOP <\/em>27 (1992) 3-15.<br \/>\nMontagnes, B. <em>Ex\u00e9g\u00e8se et ob\u00e9issance. Correspondance Cormier-Lagrange (1904-1916)<\/em>. Pr\u00e9sent\u00e9e, \u00e9dit\u00e9e et comment\u00e9e par B. Montagnes O.P. Pr\u00e9face de J. Guitton, Paris 1989.<br \/>\nMurphy, R. T. A. \u201cMemorial Lagrange\u201d, <em>CBQ <\/em>3 (1941) 134-144.<br \/>\nMurphy, R. T. A. \u201cP\u00e8re Lagrange\u201d, <em>Bible Today <\/em>8 (1963) 478-483.<br \/>\nParetsky, A. \u201cM.-J. Lagrange\u2019s contribution to Catholic Biblical Studies\u201d, <em>Angelicum<\/em> 63 (1986) 509-531.<br \/>\nPolestra, G. \u201cLa personalit\u00e0 e l&rsquo;attualit\u00e0 del P. M. Giuseppe Lagrange luce dei suoi Souvenirs personnels\u201d, <em>Memorie domenicane<\/em> (1969) 3-18.<br \/>\nSolages, Br. De. \u201cLe Ma\u00eetre\u201d, <em>M\u00e9morial Lagrange<\/em>, Paris 1940, pp. 349-353.<br \/>\nVaux R. De. \u201cScience et foi dans l\u2019\u00e9tude de la Bible: le P\u00e8re Lagrange\u201d, <em>La Vie spirituelle <\/em>(1967) 531-552.<br \/>\nVincent, L.-H., \u00e9d. <em>M\u00e9morial Lagrange. Cinquantenaire de l\u2019\u00c9cole biblique et arch\u00e9ologique fran\u00e7aise de J\u00e9rusalem (15 novembre 1890-15 novembre 1940)<\/em>, Paris 1940.<br \/>\nVost\u00e9, J. \u201cIn memoriam Rev. Adm. Patris M.-I. Lagrange, O.P.\u201d, <em>Angelicum <\/em>15 (1938) 245-261.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a>\u00a0\u00a0 Cf. T. Radcliffe, Pr\u00f3logo al libro de B. Montagnes, <em>Le p\u00e8re Lagrange (1855-1938). L\u2019ex\u00e9g\u00e8se catholique dans la crise moderniste<\/em>, Paris 1995, p. 9.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a>\u00a0\u00a0 La Palestina de 1890 era un pa\u00eds pobre con 650.000 habitantes, de los cuales s\u00f3lo el 15 % eran cristianos, casi todos melkitas ortodoxos. Jerusal\u00e9n, cuya poblaci\u00f3n se hab\u00eda duplicado de 1850 a 1890, ten\u00eda 40.000 habitantes, y el 80 % se repart\u00edan entre jud\u00edos y musulmanes. Los cristianos se distribu\u00edan entre 4.000 ortodoxos, 2.000 latinos y algunos grupos reducidos, cat\u00f3licos o no. El pa\u00eds no ofrec\u00eda ning\u00fan recurso intelectual -incluidas bibliotecas- ni econ\u00f3mico.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a>\u00a0\u00a0 Un secretario de la Comisi\u00f3n B\u00edblica afirm\u00f3: \u201cSi L\u00e9on XIII avait v\u00e9cu deux mois de plus, cet institut \u00e9tai cr\u00e9e. Ce qui en avait jusque-l\u00e0 emp\u00each\u00e9 la r\u00e9alisation, c\u2019est qu\u2019on n\u2019avait pu trouver le local convenable\u201d (Pro-memoria -no fechada- de J.-B. Frey, conservada en los Archivos de la Comisi\u00f3n B\u00edblica).<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a>\u00a0\u00a0 El 31 de diciembre de 1907 el jesuita H. Delehaye escribe a Lagrange: \u201cH\u00e9las, il semble bien qu\u2019en haut lieu tout est jug\u00e9 bon contre le spectre du modernisme. Il faut esp\u00e9rer que le salut sortira de l\u2019exc\u00e8s m\u00eame de la r\u00e9action. Mais quelle br\u00e8che au prestige du Saint-Si\u00e8ge!\u201d<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a>\u00a0\u00a0 J.-M. Lagrange, <em>Au service de la Bible. Souvenirs personnels<\/em>, Paris 1967, p. 203.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a>\u00a0\u00a0 Publicada por B. Montagnes, <em>Ex\u00e9g\u00e8se et ob\u00e9issance. Correspondance Cormier-Lagrange (1904-1916)<\/em>, Paris 1989, pp. 342-343.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a>\u00a0\u00a0 Entre las que se contaban: infidelidad a la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica; opiniones contrarias a los avisos de la Comisi\u00f3n B\u00edblica Pontificia y tendencias a arruinar la autenticidad y la historicidad de la Escritura.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a>\u00a0\u00a0 Publicada en B. Montagnes, <em>Le serviteur de Dieu Marie-Joseph Lagrange, O.P. (1855-1938). Biographie Critique<\/em>, Rome 1999, p. 340.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a>\u00a0\u00a0 J.-M. Lagrange, <em>Cartas al Maestro de la Orden<\/em>, Jerusal\u00e9n 11 de abril de 1897 y 7 de mayo de 1898 respectivamente, publicadas por B. Montagnes, <em>Le serviteur<\/em>, pp. 86.90.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a>\u00a0\u00a0 Publicado en la <em>RB<\/em> 47 (1938) 163-183.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a>\u00a0\u00a0 Por el deseo expl\u00edcito de que la <em>\u00c9cole<\/em> se sit\u00fae en el Convento y su comunidad sea su medio vital -adem\u00e1s de un anhelo permanente de discreci\u00f3n por parte de M-.J. Lagrange-, en la <em>Revue Biblique<\/em> se afirma desde el comienzo que est\u00e1 \u201c<em>publi\u00e9e par l\u2019\u00c9cole pratique d\u2019\u00e9tudes bibliques \u00e9tablie au couvent dominicain de Saint-\u00c9tienne de Jerusalem<\/em>\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a>\u00a0\u00a0 Cf. <em>RB<\/em> 1 (1892) 203-238; 481-497; 605-616; 2 (1893) 329-350; 3 (1894) 200-231; 561-585; 4 (1895) 5-22 y (1896) 5-38; 160-185; 501-524 y (1896) 87-92; 5 (1896) 199-220; 381-407; 496-518.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a>\u00a0\u00a0 \u201cUne pens\u00e9e de saint Thomas sur l\u2019Inspiration scripturaire\u201d, <em>RB<\/em> 4 (1895) 563-571.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a>\u00a0\u00a0 De todos modos, Lagrange incursion\u00f3 en algunas de esas \u00e1reas. Por ejemplo, en el primer n\u00famero de la <em>Revue Biblique<\/em> aborda la cuesti\u00f3n de la Topograf\u00eda de Jerusal\u00e9n, fijando el sitio hist\u00f3rico de la primitiva ciudad de David y jalonando una evoluci\u00f3n de la ciudad, sobre la base de los textos b\u00edblicos que, juzgados contradictorios, los descubrimientos posteriores han confirmado (cf. \u201cTopographie de J\u00e9rusalem\u201d, <em>RB<\/em> 1 (1892) 17-38). Lo mismo ocurri\u00f3 con la cuesti\u00f3n del Templo, abordando los datos arqueol\u00f3gicos con el objetivo de establecer sus caracter\u00edsticas en los per\u00edodos de Salom\u00f3n, Herodes y los Romanos (cf. \u201cComment s\u2019est form\u00e9e l\u2019enceinte du Temple de J\u00e9rusalem\u201d, <em>RB<\/em> 2 (1893) 90-113). Inclusive el volumen titulado <em>S. \u00c9tienne et son sactuaire \u00e0 J\u00e9rusalem<\/em>, publicado en Par\u00eds en 1894, da muestras de sus conocimientos respecto del m\u00e9todo arqueol\u00f3gico.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a>\u00a0\u00a0 M.-J. Lagrange hab\u00eda sometido su escrito previamente al control de reconocidos te\u00f3logos tomistas: los padres Berthier y Gardeil.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a>\u00a0\u00a0 \u201cLes sources du Pentateuque\u201d, <em>RB<\/em> 7 (1898) 10-32.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a>\u00a0\u00a0 <em>\u00c9tudes Bibliques<\/em> 3, Paris 1904.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a>\u00a0\u00a0 \u201cLe livre des Juges\u201d, <em>\u00c9tudes Bibliques<\/em> 1, Paris 1903 (comentario precedido por el art\u00edculo \u201cIntroducci\u00f3n au Livre des Juges\u201d, <em>RB<\/em> 11 (1902) 5-30); \u201c\u00c9tudes sur les religions s\u00e9mitiques\u201d,<em> \u00c9tudes Bibliques<\/em> 3, 1<sup>er<\/sup> \u00e9d., Paris 1903 (precedido por cuatro art\u00edculos aparecidos anterioriormente con el mismo t\u00edtulo, en la <em>Revue Biblique<\/em>: 10 (1901) 27-54; 216-251; 546-566; 11 (1902) 212-239).<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a>\u00a0\u00a0 \u201cLa religion des Perses. La r\u00e9forme de Zoroastre et le Juda\u00efsme\u201d, <em>RB <\/em>13 (1904) 27-55; 188-212.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a>\u00a0\u00a0 \u201cLes Proph\u00e9ties messianiques de Daniel\u201d, <em>RB <\/em>13 (1904) 494-520; \u201cNotes sur le messianisme au temps de J\u00e9sus\u201d, <em>RB <\/em>14 (1905) 481-514; \u201cNotes sur les Proph\u00e9ties messianiques des derniers Proph\u00e8tes\u201d, <em>RB <\/em>15 (1906) 67-83; \u201cPascal et les Proph\u00e9ties messianiques\u201d, a.c., 533-560.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a>\u00a0\u00a0 \u201cEl et Iahv\u00e9\u201d, <em>RB <\/em>12 (1903) 362-386; \u201cEncore le nom de IAHV\u00c9\u201d, <em>RB <\/em>16 (1907) 383-386.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a>\u00a0\u00a0 \u201cLa Cr\u00e8te ancienne\u201d, <em>RB <\/em>16 (1907) 163-206; 325-348; 489-514; \u201cLes Papyrus aram\u00e9ens d\u2019\u00c9l\u00e9phantine\u201d, <em>RB <\/em>16 (1907) 258-271; \u201cLes fouilles d\u2019\u00c9l\u00e9phantine\u201d, <em>RB <\/em>17 (1908) 260-267; \u201cLe nouveaux papyrus d\u2019\u00c9l\u00e9phantine\u201d, a.c., 325-343.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a>\u00a0\u00a0 <em>Quelques remarques sur l\u2019Orpheus de M. S. Reinach<\/em>, Paris 1910.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a>\u00a0\u00a0 Aspecto que ya se observaba en los art\u00edculos aparecidos en la <em>Revue Biblique<\/em> dos a\u00f1os antes: \u201cLa parabole en dehors de l\u2019\u00c9vangile\u201d, <em>RB<\/em> 18 (1909) 198-212; 342-367; \u201cLe but des Paraboles d\u2019apr\u00e8s l\u2019\u00c9vangile selon saint Marc\u201d, <em>RB<\/em> 19 (1910) 5-35.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a>\u00a0\u00a0 \u201cL\u2019\u00c9vangile selon S. Marc\u201d, <em>\u00c9tudes Bibliques<\/em> 7, Paris 1911.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a>\u00a0\u00a0 \u201cSaint Paul: Ep\u00eetre aux Romains\u201d, <em>\u00c9tudes Bibliques<\/em> 8, Paris 1916; \u201cSaint Paul: Ep\u00eetre aux Galates\u201d, <em>\u00c9tudes Bibliques<\/em> 9, Paris 1918.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a>\u00a0\u00a0 <em>M\u00e9langes d\u2019historie religieuse<\/em>, Paris 1915; <em>Le sens du christianisme d\u2019apr\u00e8s l\u2019ex\u00e9g\u00e8se allemande<\/em>, Paris 1918.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a>\u00a0\u00a0 \u201cAttis et le Christianisme\u201d, <em>RB<\/em> 28 (1919) 419-480; \u201cLe Logos d\u2019H\u00e9raclite\u201d, <em>RB<\/em> 32 (1923) 96-107; \u201cAttis ressuscit\u00e9?\u201d, <em>RB<\/em> 36 (1927) 561-566; \u201cLes myst\u00e8res d\u2019\u00c9leusis et le Christianisme\u201d, <em>RB<\/em> 28 (1919) 157-217; \u201cLa r\u00e9g\u00e9n\u00e9ration et la filiation divine dans les myst\u00e8res d\u2019\u00c9leusis\u201d, <em>RB<\/em> 38 (1929) 63-81; 201-214; \u201cLa gnose mand\u00e9enne et la tradition \u00e9vang\u00e9lique\u201d, <em>RB<\/em>36 (1927) 321-349; 481-515; 37 (1928) 5-36; \u201cL\u2019herm\u00e9tisme\u201d, <em>RB<\/em> 33 (1924) 481-497; 34 (1925) 82-104; 368-396; 547-574; 35 (1926) 240-264; <em>La morale de l\u2019\u00c9vangile. R\u00e9flexions sur \u201cLes morales de l\u2019\u00c9vangile\u201d de M. A. Bayet<\/em>, Paris 1931.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a>\u00a0\u00a0 \u201cL\u2019\u00c9vangile selon Saint Luc\u201d, <em>\u00c9tudes Bibliques<\/em> 10, Paris 1921; \u201cL\u2019\u00c9vangile selon saint Matthieu\u201d, <em>\u00c9tudes Bibliques<\/em>11, Paris 1923 y \u201cL\u2019\u00c9vangile selon saint Jean\u201d, <em>\u00c9tudes Bibliques<\/em> 12, Paris 1925.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a>\u00a0\u00a0 <em>Synopsis grecque<\/em>, Barcelone 1926.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a>\u00a0\u00a0 <em>\u00c9tudes Bibliques<\/em> 14, Paris 1928. Reeditado en 1954.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a>\u00a0\u00a0 \u201cHistoire ancienne du canon du Nouveau Testament\u201d, <em>\u00c9tudes Bibliques<\/em> 16, Paris 1933. M\u00e1s tarde publicar\u00e1, \u201cL\u2019histoire ancienne du canon du Nouveau Testament\u201d, <em>RB<\/em> 44 (1935) 212-219.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a>\u00a0\u00a0 En los art\u00edculos de la <em>Revue Biblique<\/em> correspondientes a esta etapa, puede observarse el inter\u00e9s que dichos descubrimientos despertaron en Lagrange: \u201cUn nouveau papyrus contenant un fragment des Actes\u201d, <em>RB<\/em> 36 (1927) 549-560; \u201cUn nouveau papyrus \u00e9vang\u00e9lique\u201d, <em>RB<\/em> 38 (1929) 161-177 (Pap. Michigan); \u201cLe groupe dit C\u00e9sar\u00e9en des manuscrits des \u00c9vangiles\u201d, a.c., 481-512; \u201cUn nouveau papyrus \u00e9vang\u00e9lique\u201d, <em>RB<\/em> 42 (1933) 402-404 (Pap. Chester Beatty); \u201cLes papyrus Chester Beatty pour les \u00c9vangiles\u201d, <em>RB <\/em>43 (1934) 5-41; \u201cLe papyrus Beatty des Actes des Ap\u00f4tres\u201d, a.c., 161-171; \u201cLes papyrus Chester Beatty pour les Ep\u00eetres de Saint Paul et l\u2019Apocalypse\u201d, a.c., 481-493.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a>\u00a0\u00a0 \u201cProjet de critique textuelle rationnelle du Nouveau Testament\u201d, <em>RB<\/em> 42 (1933) 481-498; \u201cCritique Textuelle. La critique rationnelle\u201d, <em>\u00c9tudes Bibliques <\/em>17, Paris 1935.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a>\u00a0\u00a0 \u201cCritique historique. Les Myst\u00e8res: L\u2019Orphisme\u201d, <em>\u00c9tudes Bibliques<\/em> 18, Paris 1937.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a>\u00a0\u00a0 La casa <em>Saint-\u00c9tienne<\/em> en Jerusal\u00e9n hab\u00eda sido fundada luego de la primera peregrinaci\u00f3n de penitencia a los Santos Lugares, organizada por los Asuncionistas del 28 de abril al 8 de junio de 1882.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a>\u00a0\u00a0 M.-J. Lagrange, <em>Journal spirituel<\/em>, 8 f\u00e9vrier 1889.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a>\u00a0\u00a0 M.-J. Lagrange, <em>Carta al P. Paul Meunier, superior de la casa Saint-\u00c9tienne de Jerusal\u00e9n<\/em>, Viena 18 de marzo de 1889, publicada por B. Montagnes, <em>Le serviteur<\/em>, p. 41.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a>\u00a0\u00a0 <em>RB<\/em> 1(1892) 2, Avant-propos.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a>\u00a0\u00a0 M.-J. Lagrange, <em>Couvent des P. Dominicains de J\u00e9rusalem. Ouverture de l\u2019\u00c9cole pratique d\u2019\u00e9tudes bibliques, 15 novembre de 1890<\/em>, J\u00e9rusalem, Imprenta de los PP. Franciscanos, 1890, in-8\u00ba.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a>\u00a0\u00a0 La nueva edici\u00f3n en espa\u00f1ol de la Biblia de Jerusal\u00e9n (1998) toma de la edici\u00f3n francesa las introducciones, notas, t\u00edtulos, ap\u00e9ndices y referencias marginales, mientras que en la traducci\u00f3n hay una mayor aproximaci\u00f3n al texto masor\u00e9tico y se han suavizado las expresiones literarias que resultaban innecesariamente \u00e1speras en castellano.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a>\u00a0\u00a0 <em>L\u2019Osservatore Romano<\/em>, 15 de marzo de 1974. Original franc\u00e9s.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a>\u00a0\u00a0 Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica, <em>La interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Iglesia<\/em>, Buenos Aires 1993.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a>\u00a0\u00a0 Cf. Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica, <em>La interpretaci\u00f3n<\/em>, 37-38.<\/p>\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/3F2140AC-5796-46A0-8C95-3A6DB2C2132E#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a>\u00a0\u00a0 Las obras de un mismo autor son presentadas en orden cronol\u00f3gico. Con respecto a algunas siglas: <em>AFP<\/em> es <em>Archivum Fratum Praedicatorum<\/em> (Roma) y <em>DocOP<\/em> es <em>Documents pour l\u2019histoire de l\u2019Ordre de Saint-Dominique en France<\/em>, Cahiers annuels (Lyon).<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MARIE-JOSEPH LAGRANGE, OP Y LA ESCUELA B\u00cdBLICA Y ARQUEOL\u00d3GICA FRANCESA DE JERUSAL\u00c9N Gabriel M. N\u00e1pole &nbsp; Fr. Marie-Joseph Lagrange, fundador de la \u00c9cole Biblique et Arch\u00e9ologique Fran\u00e7aise de Jerusal\u00e9n, iniciador de la Revue Biblique y de la colecci\u00f3n \u00c9tudes Bibliques, fue el primero en impulsar la utilizaci\u00f3n de la ex\u00e9gesis moderna en el mundo cat\u00f3lico, &#8230;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/?p=7765&#038;lang=es\" class=\"more-link\">Continue reading &lsquo;Marie-Joseph Lagrange OP y la Escuela B\u00edblica y Arqueol\u00f3gica francesa de J\u00e9rusal\u00e9n por Gabriele Marcelo N\u00e0pole OP&rsquo; &raquo;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[122],"tags":[],"class_list":["post-7765","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-articulos-sobre-padre-lagrange"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7765","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7765"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7765\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14294,"href":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7765\/revisions\/14294"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7765"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7765"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mj-lagrange.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7765"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}